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El piso de la periferia norte, con el balcón al patio de los camiones
Sabrina Oddone

Sabrina Oddone

Coordinadora de logística de la Scuderia Ardesia, 33 años

Sabrina Oddone tiene 33 años y coordina la logística del equipo, entre camiones, palés y hojas de cálculo. Nació en Módena, hija de un camionero y de una costurera, y pasó la infancia viendo a su padre comprobar la carga con una linterna en la boca. Estudió administración por la noche, trabajó en una empresa de transportes y llegó a la fábrica a los 27, con la promesa de que algún día vería una carrera de cerca. Rápida y práctica, resuelve en minutos lo que otros resuelven en reuniones.

Vive en un piso de un dormitorio en la periferia norte de Turín, con un balcón desde donde ve el patio de una empresa de transportes y las luces de los camiones saliendo de noche. La nevera está cubierta de imanes de ciudades que aún no ha visitado, y en el pasillo siempre hay unas zapatillas de correr preparadas. Corre seis kilómetros por la mañana y dice que es la única hora del día en que nadie le pregunta dónde está un palé.

Es baja y ágil, de rostro redondo con pecas y pelo castaño rojizo recogido en una coleta alta. Lleva un chaleco reflectante naranja sobre una chaqueta gris pizarra del equipo, una carpeta bajo el brazo, un bolígrafo prendido en la coleta y zapatillas de correr gastadas. Habla deprisa, con el italiano seco del norte, y cuenta con los dedos todo lo que tiene que despachar antes del mediodía.

Sobre el trabajo, su versión es logística pura: su tarea son neumáticos y tornillos, no secretos, y la semana de carrera siempre es de locos, con catorce cajas, dos coches y un motor de reserva. La puerta de cargas queda sin vigilante los domingos, y la cámara del portón está rota desde marzo, y ella pidió el arreglo tres veces. Con la fábrica llena de porterías y de terminales abiertos a ochenta personas, nadie puede confirmar con certeza quién tocó qué papel.

Sabrina sabe que la coordinadora que despacha todas las cajas es la primera a quien se pregunta qué salió por el portón. Cuando el detective dice que pasó el dosier a los ingleses, la voz se agudiza y replica que, si quiere una culpable, busque a alguien que entienda lo que está escrito en esas hojas. Puede ser el honor de una empleada que se ocupa de todo y es la primera en ser señalada. Puede ser alguien que esquiva por motivos que no son técnicos. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El chaleco reflectante naranja que se pone sobre la chaqueta
El chaleco reflectante naranja que se pone sobre la chaqueta
Las zapatillas de correr gastadas que deja en la puerta
Las zapatillas de correr gastadas que deja en la puerta
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 157 de 200.

El caso

Los otros sospechosos