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El despacho forrado de madera en el último piso del periódico
Hollis Vandermeer

Hollis Vandermeer

Magnate de la prensa y dueño del yate, 61 años

Hollis Vandermeer tiene 61 años y es dueño de veinte periódicos, de una imprenta que nunca para y de un yate que rara vez atraca. Nació en una granja del interior, hijo de un impresor de panfletos, y compró el primer periódico en quiebra de la ciudad a los veinticinco con dinero prestado y una convicción: quien decide lo que la gente lee decide también lo que piensa. Nunca perdió una discusión que llegara al papel.

Pasa la semana en el último piso del edificio del periódico, en un despacho forrado de madera con mesa ancha, sillón de cuero y una maqueta de barco, y los fines de semana a bordo del yate. Dicta editoriales caminando de un lado a otro, se quita la chaqueta solo para dormir y despide con la misma calma con que contrata. Sus empleados dicen que nunca grita, y que por eso nadie sabe cuándo dejar de tener miedo.

Es muy alto y corpulento, de rostro ancho y sonrosado, papada, ojos claros y fríos, pelo canoso ralo peinado hacia un lado. Lleva un anillo de sello en el meñique y siempre un catalejo de latón guardado en el bolsillo del abrigo, que aprendió a usar de verdad cuando compró el yate. Habla despacio y bajo, como quien dicta un editorial, y está tan acostumbrado a mandar que rara vez pregunta.

Dijo que el productor cumplía cuarenta y cuatro años y cerraba con él el arrendamiento del estudio, un buen negocio para los dos, y que nadie mata a un socio la víspera de firmar. Afirma que el camarero le contó que el camarote de la columnista estaba vacío a la 1:30 y que ella andaba en bata, con la libreta en la mano. Mandó decir que fue una indigestión, para ahorrarle el escándalo a la viuda.

Hollis sabe que un hombre que decide lo que el público debe leer también decide lo que el público debe olvidar. Puede ser la prudencia de quien protege a una familia y un negocio. Puede ser alguien acostumbrado a escribir la versión que más le conviene. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El anillo de sello que lleva en el meñique
El anillo de sello que lleva en el meñique
El catalejo de latón que lleva en el bolsillo
El catalejo de latón que lleva en el bolsillo
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 185 de 200.

El caso

Los otros sospechosos