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El piso luminoso de tres habitaciones, lleno de carpetas por año y por apellido
Prudence Ambler

Prudence Ambler

Columnista de chismes del periódico del dueño del yate, 52 años

Prudence Ambler tiene 52 años y escribe la columna social del periódico del dueño del yate desde hace doce. Nació en una ciudad portuaria del este, hija de un agente naviero, y aprendió a escuchar antes de aprender a escribir: la mesa de su casa siempre estaba llena de marineros que contaban historias que no debían. Empezó de mecanógrafa en la redacción, pasó a correctora y un día asumió la columna que nadie quería, y ahora nadie se atreve a pedirla de vuelta.

Vive en un piso luminoso, de tres habitaciones, cerca del centro, lleno de carpetas de cartón organizadas por año y por apellido. Desayuna leyendo a la competencia, almuerza en restaurantes donde los camareros conocen sus gustos y cena en fiestas que siempre tienen un tema nuevo. Tiene un gato siamés llamado Duque y una colección de abanicos que le regalaron personas que querían salir bien en la columna.

Es rolliza, bien peinada, de rostro redondo y empolvado, ojos pequeños y atentos. Tiene el pelo canoso corto en ondas marcadas, viste crepé azul marino con cuello de encaje blanco y lleva un collar de perlas de tres vueltas. Las gafas de montura de carey cuelgan de una cadena y la libretita de cuero nunca sale de su mano. Habla bajito, como quien cuenta un secreto, y sonríe antes de decir lo más cortante.

Fue ella quien vio, a la 1:55, al cómico pasar por la puerta del camarote empapado, verde de tan pálido y oliendo a agrio, y le hace gracia que ahora jure que durmió toda la noche. Del dueño del yate dice que comió almendras saladas y bebió champán, a pesar de la úlcera. Sobre la actriz que él pone en todas las portadas, afirma que solo escribe lo que manda el patrón. En cuanto a la libreta, es suya, y quien pregunte debe tener modales.

Prudence sabe que quien lo anota todo acaba siendo anotado también. Puede ser la curiosidad profesional de una periodista que ve historias donde otros ven invitados. Puede ser alguien que sabe que cada dato tiene un precio y escoge la hora de cobrarlo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El collar de perlas de tres vueltas
El collar de perlas de tres vueltas
Las gafas de montura de carey sujetas a la cadena
Las gafas de montura de carey sujetas a la cadena
Jugar

Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 185 de 200.

El caso

Los otros sospechosos