Confessd
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La habitación de la pensión cerca de los Inválidos, con la cama de hierro y el uniforme doblado
Étienne Lobstein

Étienne Lobstein

Capitán de artillería, en prácticas en el Estado Mayor, 35 años

Étienne Lobstein tiene 35 años y es capitán de artillería, en prácticas en el Estado Mayor desde enero. Nació en Estrasburgo, hijo de un fabricante de cerveza, y eligió Francia cuando la ciudad pasó a Alemania. Estudió en la escuela politécnica, sirvió en regimientos de frontera y tiene fama de ser el alumno que nunca falló un cálculo de trayectoria. Los colegas toman por arrogancia lo que en él es solo precisión.

Alquila dos habitaciones en una pensión silenciosa cerca de los Inválidos, con una cama de hierro, un armario de roble y una estantería de manuales de artillería encuadernados en tela. La casera dice que nunca lo oyó levantar la voz y nunca lo vio llegar después de las diez de la noche. Toma el café sin azúcar, lustra las botas solo los domingos y tiene la manía de doblar el uniforme siempre de la misma manera, en tres partes.

Es delgado y muy erguido, con el rostro fino y pálido, el pelo castaño corto al ras en las sienes y un bigote recortado con tijera. Viste el uniforme azul oscuro de capitán, con galones dorados en las mangas y cuello de terciopelo, y lleva el quepis en las manos cuando entra en una sala. Habla despacio, con un leve acento del este, eligiendo la palabra exacta, y no le gustan los gestos ni que lo toquen.

Sobre el Estado Mayor, su versión es la de un practicante que pasa de sección en sección, ve un poco de todo y por eso mismo es mirado con desconfianza. Estaba de servicio cuando el jefe de la sección lo llamó para leer la copia de la nota. Dice que un artillero de verdad no escribiría esas líneas, y explica el motivo con la frialdad de quien corrige un problema de aritmética.

Étienne sabe que un alsaciano, artillero y practicante que pasa por todos los despachos es, para la sección, el sospechoso perfecto, y que el jefe ya eligió el nombre. Cuando el detective lo acusa de vender secretos a los alemanes, él recuerda que eligió Francia y pide que no ofendan al uniforme. Puede ser el honor de un oficial tratado como reo por el lugar donde nació. Puede ser alguien tan controlado que esconde el miedo hasta de sí mismo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El quepis que lleva en las manos al entrar en las salas
El quepis que lleva en las manos al entrar en las salas
Los galones dorados en las mangas del uniforme azul oscuro
Los galones dorados en las mangas del uniforme azul oscuro
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 164 de 200.

El caso

Los otros sospechosos