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El apartamento de vidrio y hormigón en Múnich, casi sin muebles
Leopold Graf

Leopold Graf

Director de operaciones de Lumexa, 40 años

Leopold Graf tiene 40 años y es director de operaciones de Lumexa, donde entró a los 28 como analista de contratos y ascendió más rápido que cualquier colega. Nació en Stuttgart, hijo de un ingeniero de una fábrica de automóviles y de una contable, estudió administración en St. Gallen y habla cuatro idiomas con el mismo acento de quien nunca necesitó levantar la voz. Los socios de la empresa en Asia lo conocen por su nombre de pila, y muchos lo tratan como a un amigo.

Vive en un apartamento de vidrio y hormigón cerca del Jardín Inglés, en Múnich, con un salón casi sin muebles, un sillón de cuero vuelto hacia la ventana y una bodega climatizada que muestra a pocos visitantes. Corre a las seis de la mañana a orillas del río, toma el café sin azúcar y nunca fija una reunión antes de las diez. Dice que quien corre tras el tiempo ya llegó tarde.

Tiene el pelo castaño oscuro peinado hacia atrás con gel, el rostro delgado y afeitado, ojos claros y atentos, y la compostura de quien nunca se apresura. Viste traje azul marino sin corbata, camisa blanca abierta en el cuello, gemelos discretos y un fino reloj de acero que consulta solo cuando quiere que el otro lo note. Es elegante, frío y habla bajo, y tiene la costumbre de responder a una pregunta con otra, como quien negocia, de modo que solo después el interlocutor nota que no oyó respuesta alguna.

Sobre el trabajo, su versión es objetiva: se ocupa de las operaciones y de los socios en Asia, que aportan la mitad del beneficio de la empresa. Abre puertas, dice, no revisa extractos, porque para eso existe un departamento entero. Habla con cariño de los socios y con desdén discreto de quien pide hojas de cálculo. Cuando la conversación aprieta, señala con cortesía a los demás, sin levantar nunca el dedo.

Leopold sabe que su cargo pone su nombre cerca de cada contrato de Asia. Cuando el detective dice que hizo desaparecer mil novecientos millones de euros, califica la acusación de barata para una cifra tan grande y anuncia que de ahora en adelante solo hablará por medio de su abogado. Puede ser la calma de un ejecutivo que no tiene nada que temer. Puede ser la de alguien que siempre supo cuándo callar. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El fino reloj de acero que consulta cuando quiere que lo noten
El fino reloj de acero que consulta cuando quiere que lo noten
Los gemelos discretos del traje azul marino
Los gemelos discretos del traje azul marino
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 138 de 200.

El caso

Los otros sospechosos