

Jacob Roos
Marchante, 48 años
Jacob Roos tiene 48 años y vende cuadros como quien vende acciones: con cifras, con plazos y con una sonrisa. Nació en Róterdam, hijo de un corredor de fletes marítimos, y heredó de su padre la costumbre de ver valor donde otros ven mercancía. Abrió su galería en Ámsterdam a los 32, en vísperas de una crisis, y sobrevivió a ella y a la guerra con una lista de clientes que nunca se hizo más corta.
Vive en un elegante apartamento encima de la galería, en un edificio a la orilla del canal, con un despacho forrado de libros de mercado y una mesa grande donde despacha la correspondencia por la mañana. Sala y dormitorio son impecables, sin un objeto fuera de lugar. Los criados dicen que ajusta el reloj de pared por la noche, todos los días, y que se queja de quien llega un minuto tarde.
Es un hombre de rostro redondo bien afeitado, pelo castaño ralo partido al medio y gafas redondas de montura de oro. Usa traje de raya diplomática gris oscuro con chaleco, un reloj de bolsillo con cadena dorada y un anillo de sello en el dedo meñique. Es afable, comercial, y repite el nombre de los críticos famosos como quien repite las referencias de un currículo.
Sobre la venta del cuadro, su versión es objetiva: se lo compró a una familia noble italiana arruinada, que huía de la guerra. No había documentos, porque en 1945 media Europa perdió los papeles, y el cuadro hablaba por sí solo. Lo revendió al museo por un millón seiscientos mil florinesflorín Antigua moneda de los Países Bajos, usada hasta la llegada del euro.. El doctor Hofstede, afirma, certificó la obra en dos días y lloró ante ella. La comisión que se lleva, dice, es la de costumbre.
Cuando la conversación va al dinero, Jacob cambia de tema con educación, y si el tono sube, habla de llamar al abogado de la galería. Puede ser la prudencia normal de un comerciante rodeado de cifras. Puede ser el cuidado de alguien que sabe cuánto vale cada respuesta. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 105 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Henk de VriesPintor de retratos, 55 años
Liesbeth MaasRestauradora del museo, 39 años
