

Liesbeth Maas
Restauradora del museo, 39 años
Liesbeth Maas tiene 39 años y es restauradora del museo desde hace once. Nació en Utrecht, hija de un químico de fábrica de pinturas, y creció en un olor a disolvente que hoy identifica por su nombre. Estudió conservación en Ámsterdam y Bruselas, trabajó dos años en un taller de restauración privado y entró en el museo a los 28. Habla de pintura como una médica habla de una enfermedad, y no soporta que la interrumpan.
Vive sola en un apartamento de dos habitaciones en un edificio estrecho a la orilla de un canal, con ventanas altas, plantas en el balcón y una bicicleta negra apoyada en la entrada. Los estantes de libros de arte ocupan paredes enteras, y siempre hay una lupa sobre la mesa del comedor. Prepara el té con termómetro y come a horas fijas. Por la noche escucha la radio en voz baja.
Tiene el pelo rubio oscuro recogido en un moño bajo con un lápiz atravesado, la piel clara llena de pecas y gafas de cristal grueso con montura de carey. Viste un delantal de lino beige manchado de barniz sobre un vestido azul marino, y lleva colgada al cuello, de una cinta, una lupa de relojero. Es seca, exacta, y corrige con una mirada cualquier frase imprecisa.
Sobre el cuadro, su versión es técnica: las grietas son demasiado regulares, dice. La pintura que se seca durante trescientos años se agrieta al azar, como el barro de un río, y aquella se agrietó por igual. Desconfió también de los rostros, de los párpados pesados, de la mirada de actriz de cine. Recuerda que el doctor Hofstede y dos críticos examinaron la obra con lupa, no con química, y que nadie pidió su laboratorio antes de firmar el cheque.
Liesbeth habla poco cuando la pregunta se aparta de la técnica y se queda helada cuando dudan de su rigor. Puede ser la firmeza de una profesional que cumplió con su deber y fue escuchada tarde. Puede ser la contención de alguien que guarda para sí otra parte de la historia. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 105 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Henk de VriesPintor de retratos, 55 años
Jacob RoosMarchante, 48 años
