

Luca Bassani
Vidriero, 30 años
Luca Bassani tiene 30 años y es vidriero, hijo de vidriero, nacido en una aldea de montaña del norte de Italia donde las ventanas de las casas valían más que los muebles. Llegó a París a los 24, en busca de mejor salario, y consiguió lo que quería: trabajo fino, bien pagado y la sensación diaria de que la ciudad lo tolera sin quererlo. Habla bien el francés, pero nunca pierde el acento, y cree que el acento es una deuda que se cobra en cada frase.
Vive en un cuarto de pensión en el piso de arriba de una panadería, en la zona este de la ciudad, y pasa las mañanas en un café de la esquina, en la barra de zinc, con un café corto y el periódico abierto. El camarero conoce su cara y su manera de pedir. Por la tarde va a las obras, a los bares donde los compatriotas juegan a las cartas, o vuelve a la pensión. Escribe largas cartas a su madre, que no sabe leer y le pide a una vecina que se las lea en voz alta.
Es un hombre moreno de sol, de pelo negro corto peinado hacia atrás y un bigote espeso que se acomoda con el pulgar cuando habla de sí mismo. Los ojos oscuros son hondos y atentos. Viste camisa de cuello sin corbata y un chaleco marrón gastado de tanto uso, que se niega a cambiar. Es orgulloso y callado, habla de su oficio con cariño y de Francia con rencor, y se ofende cuando lo tratan como a un simple obrero.
Sobre el trabajo en el museo, su versión es directa: montó las vitrinas de cristal de la mitad de las salas, un trabajo que ningún francés quiso hacer, y las obras terminaron en marzo. Desde entonces, dice, no volvió a pisar el lugar. La mañana del lunes se despertó tarde y fue al café de la esquina a leer el periódico, y el camarero, afirma, puede confirmar su cara.
Luca habla despacio cuando se siente acorralado y más despacio aún cuando está seguro. Puede ser el orgullo herido de un inmigrante cansado de ser sospechoso por ser extranjero. Puede ser la calma de alguien que mide cada palabra. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 102 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Hélène VarnierCopista autorizada del museo, 34 años
Gaston LeblancGuardia de la sala, 58 años
