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La casa de piedra en Woodstock, con la tabla de planchar siempre armada en la cocina
Agatha Purslow

Agatha Purslow

Jefa de la vigilancia nocturna del palacio, 58 años

Agatha Purslow tiene 58 años y es, desde hace veintidós, la jefa de la vigilancia nocturna de un palacio que la mayoría de los ingleses solo ve en postales. Nació en Woodstock, hija de un jardinero del parque y de una cocinera, y entró en el palacio a los 36, tras una corta carrera de guardia de prisión. Conoce cada pasillo, cada puerta y cada crujido de tabla de la casa, y lo anuncia siempre que alguien la contraría.

Vive en una casa de piedra al final de una calle del pueblo de Woodstock, con cortinas de encaje, una tabla de planchar siempre armada en la cocina, donde plancha el uniforme todas las tardes, y un reloj de péndulo que ajusta con la radio. Hace el té en una tetera pequeña, lo toma con dos galletas y se acuesta a las 14:00. Tiene un jardín de rosales cortados al ras, que su padre le enseñó a podar.

Es robusta y de postura erguida, con el rostro ancho y sonrosado, el pelo canoso recogido en un moño firme y gafas de leer colgadas de un cordón. Viste el uniforme azul marino de seguridad con un abrigo acolchado encima, trae la radio al hombro y una linterna grande sujeta al cinturón, que enciende solo para demostrar que funciona. Es formal, orgullosa, habla como quien lee un informe y se ofende con facilidad, sobre todo cuando dicen que el palacio es demasiado grande para una sola mujer.

Sobre la madrugada, cuenta que un camión furgón atravesó el portón de madera como si fuera papel, con un coche detrás, y siguió por el césped con los faros apagados, a las 4:52, y que ella avisó a la policía conforme al protocolo. Dice que, además de su equipo, pasó la noche en el terreno el coche de la galería, junto a la casita este, y que a las 5:20 el representante de la galería apareció viniendo de allí, con el pelo mojado, sin explicar nada.

Agatha sabe que la jefa de la vigilancia es a quien se pregunta por qué la ronda no vio. Cuando el detective dice que abrió el portón, enciende la linterna grande del cinturón, solo para demostrar que funciona, y responde que el portón fue forzado y está hecho pedazos fuera, mandándole que vaya a verlo antes de insultarla. Orgullo de quien cumplió el protocolo, o informe dictado para que nadie lo relea: la luz de la linterna cabe en las dos.

La linterna grande sujeta al cinturón, que enciende solo para demostrar que funciona
La linterna grande sujeta al cinturón, que enciende solo para demostrar que funciona
El abrigo acolchado azul marino de seguridad
El abrigo acolchado azul marino de seguridad
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 198 de 200.

El caso

Los otros sospechosos