Confessd
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El mostrador de la tienda de vídeo, con estantes de cámaras antiguas
Dwight Mercer

Dwight Mercer

Vendedor de equipos de video de Kensei Video, amigo de la víctima, 39 años

Dwight Mercer tiene 39 años y habla con la velocidad de quien siempre está vendiendo, incluso cuando no lo está. Nació en Ohio, hijo de un corredor de seguros, y aprendió pronto a abrir la conversación por delante y cerrar el negocio por detrás. Llegó a Los Ángeles a los veintidós con un maletín de muestras, trabajó en tiendas de electrónica y desde hace unos años está en Kensei Video, vendiendo el futuro a plazos.

Vive donde manda el trabajo: hoteles de gira, apartamentos temporales, habitaciones de motel con televisión en color. Tiene una oficina de mostrador con estantes de cámaras antiguas, aparatos apilados y una gran vitrina de televisores apagados. Toma café en vasos de papel, almuerza en cafeterías de carretera y guarda las tarjetas de los más famosos en una cajita de plástico que enseña a quien no preguntó.

Es de estatura media, cuerpo blando, rostro redondo y sonrosado, bigote castaño abundante, pelo partido a un lado que le cubre las orejas. Lleva gafas de montura de metal dorado, camisa de cuello ancho estampada bajo un blazer de poliéster beige, reloj digital y un maletín de aluminio que nunca suelta. Es demasiado simpático, llama amigo a todo el mundo y se agarra a los nombres famosos como a un salvavidas.

Cuenta que conoció al actor en un set, en Burbank, hace seis años: él vendía vídeo para Kensei, al actor le encantaban los aparatos nuevos, y desde entonces le monta las cámaras en cada ciudad de la gira. En cuanto al portero, Gus, recuerda que tiene la llave maestra de todo en el residencial y que el actor se había quejado de cosas movidas en el apartamento y de una botella de whisky vaciada sola. Aconseja mirar hacia él, amigo. Y pide calma, que no confiesa lo que no hizo.

Dwight sabe que un hombre que habla tanto se acostumbra a que lo escuchen con cuidado. Puede ser el entusiasmo de un vendedor al que le gusta la gente famosa. Puede ser alguien que conversa deprisa para que la pausa no llegue antes que la respuesta. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El maletín de aluminio que no suelta ni para sentarse
El maletín de aluminio que no suelta ni para sentarse
Las gafas de montura de metal dorado
Las gafas de montura de metal dorado
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 190 de 200.

El caso

Los otros sospechosos