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La cocina de la mansión, donde nadie entra sin su permiso
Hyacinth Rolle

Hyacinth Rolle

Ama de llaves de la mansión, 46 años

Hyacinth Rolle tiene 46 años y desde hace veintidós sirve en la mansión. Nació en un pueblo de pescadores en el sur de la isla, hija de una cocinera y de un carpintero naval, y fue la primera de la familia en aprender a leer con la maestra de la iglesia. Entró en la casa a los veinticuatro como doncella y la ascendieron a ama de llaves por ser la única que nunca perdió una llave, ni dejó que una conversación se escapara por una puerta.

Duerme en una habitación sencilla cerca de la cocina y se levanta a las cinco, antes del primer gato. Reparte las tareas de los criados, inspecciona la vajilla de plata, controla la despensa y acompaña al jardinero en la poda de las buganvillas. Por la noche, después de recoger los platos, se sienta con una copita de ron y las gafas de leer en la nariz, y cuenta las horas hasta que la casa vuelva a ser solo suya. No le gusta que la vean descansando.

Es alta y firme, de rostro ancho y serio y ojos atentos. Recoge el pelo en un pañuelo blanco almidonado, viste vestido gris de ama de llaves con delantal blanco y lleva en la cintura un manojo de llaves que tintinea antes de que aparezca. Las gafas de leer cuelgan de un cordoncito al cuello. Habla poco, con precisión, y rara vez repite una frase.

Cuenta que la casa tenía seis invitados esa noche, mero y coñac, y que se fueron a las 23:00, antes de que la lluvia cerrara la carretera. El señor Pinder se quedó a dormir porque su camino se inundó. Sobre las huellas, recuerda barro rojo de zapato de hombre subiendo la escalera de atrás y a alguien que frotó la alfombra arriba: la entrada de la casa es de grava, y el barro rojo solo existe en el camino de tierra, fuera del portón. Quien la vio recuerda que salió por el portón de servicio a las 23:30, con un bulto bajo el impermeable.

Hyacinth sabe que quien tiene la llave de todas las puertas es la primera a quien se pregunta por una puerta abierta. Puede ser la discreción de una profesional que cuida de la casa como cuida de sí misma. Puede ser alguien que prefiere callar a explicar una salida de madrugada. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El manojo de llaves que tintinea antes de que llegue
El manojo de llaves que tintinea antes de que llegue
El pañuelo blanco almidonado que le recoge el pelo
El pañuelo blanco almidonado que le recoge el pelo
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 189 de 200.

El caso

Los otros sospechosos