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El almacén de velas sobre el muelle, con rollos de lona y agujas curvas
Gilles Fontanet

Gilles Fontanet

Yatista, yerno de la víctima, casado con Celia Tallis contra la voluntad del suegro, 33 años

Gilles Fontanet tiene 33 años y es el yerno que nadie quería en la familia. Nació en Saint-Malo, en Francia, hijo de un maestro velero, y creció entre barcos de pesca y regatas. A los veintidós se fue al Caribe a bordo de un carguero, se quedó, y a los treinta ganó la regata local de barcos pequeños. Fue en una fiesta después de esa prueba donde conoció a la hija del magnate.

Trabaja en lo que sabe: repara velas, enseña a los jóvenes a leer el viento y hace entregas de veleros para clientes que prefieren que los lleven a llevar. Tiene un almacén de velas sobre el muelle, con rollos de lona y agujas curvas. Duerme cuando el mar lo permite, come pescado a la parrilla sin cubiertos y viste la misma camisa blanca tres días, siempre con las mangas remangadas.

Es alto y esbelto, de rostro bronceado y anguloso, barba corta, pelo castaño ondulado y despeinado por el viento. Lleva camisa de algodón blanca, pantalón de lino azul marino y zapatos de vela gastados. Es encantador e irónico, responde con desdén cuando se siente acorralado y lleva el orgullo como otros llevan un sombrero: bien a la vista, a la altura de la frente.

Se casó con la hija del magnate hace un año, contra la voluntad del suegro, que lo llamaba cazador de dote delante de los criados. Responde que lo llamaba minero delante de los banqueros, y que quedaron en empate. Llegó a la casa a las 8:00 con el vello de los brazos chamuscado hasta el codo y las puntas de la barba quemadas, lo que todos ya notaron. Dice que iba a dormir en casa y que su esposa está en Florida con su madre. Del suegro, recuerda que se iba el lunes, en barco, y que la mitad de los negocios de la isla temblaba por ello.

Gilles sabe que el vello quemado cuenta una historia sin que él diga una palabra. Puede ser el accidente de un marinero acostumbrado al calor y a los accidentes del mar. Puede ser alguien que deja que los demás imaginen el resto. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Los zapatos de vela gastados, que usa en cualquier suelo
Los zapatos de vela gastados, que usa en cualquier suelo
La aguja curva y el hilo con que repara velas
La aguja curva y el hilo con que repara velas
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 189 de 200.

El caso

Los otros sospechosos