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El camerino del estudio, con el espejo de bombillas
Velma Starling

Velma Starling

Actriz de comedia, la última en ver a la víctima con vida, 27 años

Velma Starling tiene 27 años y es una de las actrices de comedia más queridas del estudio. Pequeña, expresiva, de ojos grandes que hacen la mitad del trabajo antes de que abra la boca, tiene fama de sacarse siempre un chiste del bolsillo cuando la situación aprieta. A los periódicos les gusta llamarla la chica que se ríe de todo. Quien convive con ella sabe que la risa llega primero, y la explicación, mucho después.

Reparte el tiempo entre los sets de rodaje y un piso pequeño, con un gramófono y un gato anaranjado. Llega al estudio de madrugada, pasa horas en el camerino con el espejo de bombillas y repite las escenas en voz alta frente a la pared. Le gusta bailar el charlestón en la cocina, comer helado en el desayuno y contar historias de la época en que su padre y su tío hacían números de trapecio de ciudad en ciudad.

Es menuda, de pelo negro corto en ondas marcadas, boca pintada en arco y ojos oscuros muy vivos. Viste seda color ciruela a la altura de la pantorrilla, abrigo con cuello de piel y un collar largo de cuentas que se balancea cuando gesticula. Lleva un sombrero cloche que rara vez se pone, solo para tener algo en las manos. Habla rápido y alto, y cuando se siente acorralada habla más rápido y más alto aún.

Cenó con el director la noche anterior: sopa, pollo y los chistes de siempre. Salió a las 19:45, y él la acompañó hasta la puerta y le mandó un beso cuando el coche arrancó, vivo y guapo como siempre. Llama amigos a los dos, y de los buenos, porque él fue el único hombre de la ciudad que la trató como a una persona y no como a un cartel. El chismorreo de las revistas, dice ella, es solo chismorreo. Sobre la joven estrella de la casa, opina que es talentosa y solitaria, y que no tiene un centavo a su nombre.

Velma sabe que haber sido la última en ver con vida al director la deja bajo los focos equivocados. Puede ser la lealtad de una amiga que no consigue hacer una broma de esto. Puede ser alguien que ríe para no tener que explicar la última noche. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El sombrero cloche que lleva solo para tener algo que hacer con las manos
El sombrero cloche que lleva solo para tener algo que hacer con las manos
El collar largo de cuentas que se balancea cuando gesticula
El collar largo de cuentas que se balancea cuando gesticula
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 184 de 200.

El caso

Los otros sospechosos