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El porche de la casa de playa, donde sirve el té a las cuatro
Imelda Garrow

Imelda Garrow

Vecina del tesorero y dueña de la casa de playa, viuda, 46 años

Imelda Garrow tiene 46 años y vive desde hace diez en la casa de playa más apartada de la fila, sobre las dunas. Nació en el interior de Victoria, hija de un agente de seguros y de una profesora de piano, y a los veintipocos años se casó con un juez. Enviudó pronto y aprendió que una mujer bien compuesta puede quedarse en silencio en cualquier sala sin que a nadie le parezca raro.

Su rutina tiene horario de reloj de pared. Se levanta temprano, camina por la playa hasta el final de la arena y vuelve con los tobillos sucios de arena, que lava en el grifo del jardín. A las cuatro sirve el té en el porche, con el juego de porcelana puesto como si la cena fuera para doce. Los sábados va a la ciudad a arreglarse el pelo, que mantiene cardado con laca incluso con el viento de la península.

Es esbelta y bronceada, de pelo castaño claro corto y ojos claros. Lleva vestidos de lino de corte recto, sandalias de cuero y un collar de perlas pequeñas que nunca se quita. Habla bajo, despacio, escogiendo cada palabra como quien arregla una mesa, y no le gusta que la interrumpan. Cuando alguien levanta la voz, ella le recuerda con delicadeza que está en su sala.

Cuenta que su marido jugaba al bridge los jueves con el tesorero y que, ya viuda, el vecino siguió apareciendo para el té, por educación. Dice que la mañana de la desaparición vio el bote de langosta de casco verde rodeando la punta de Gannet Rock, a las 11:30, y le parece curioso que el muchacho jure a la policía que no salió del muelle. Quien la acusa recuerda que ella solo llamó a la policía a las 12:58, media hora después.

Imelda sabe que media hora parece mucho cuando se trata de un hombre en el mar. Puede ser el choque de una viuda que ya enterró a demasiada gente. Puede ser alguien que usa la buena compostura para ganar tiempo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El juego de té puesto en el porche, a las cuatro en punto
El juego de té puesto en el porche, a las cuatro en punto
El collar de perlas pequeñas que nunca se quita
El collar de perlas pequeñas que nunca se quita
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 181 de 200.

El caso

Los otros sospechosos