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El piso de dos habitaciones en Manhattan, con la estantería de casetes
Delores Ruddick

Delores Ruddick

Periodista de Nueva York contratada para escribir la autobiografía de Raskin, 38 años

Delores Ruddick tiene 38 años y es periodista de Nueva York, contratada para escribir la autobiografía de Raskin. Nació en el Bronx, hija de un estibador y de una costurera, se graduó en periodismo en Columbia a base de becas y trabajó en revistas dominicales, siempre en el reportaje que nadie quería. Aprendió a entrevistar a gente que miente por costumbre y a encontrar la verdad en la pausa entre una frase y otra.

Vive en un piso de dos habitaciones en el Upper West Side, en Manhattan, en el cuarto piso de un edificio sin ascensor, con una máquina de escribir sobre una mesa de alas, pilas de revistas, una estantería de casetes etiquetados por fecha, una ventana con escalera de incendios y una radio que solo pilla dos emisoras. Mantiene una maceta de helecho, que riega por obligación. Cena pizza, de pie, en la barra de la cocina.

Es delgada, de pelo castaño oscuro liso con flequillo a la altura de los hombros y gafas grandes de montura de carey. Lleva blusa de cuello alto crema y blazer de pana caramelo, y carga una grabadora de casete portátil colgada del hombro. Entre los dedos, un cigarrillo apagado, que sujeta desde hace tanto tiempo que ya lo olvidó. Rápida, irónica, neoyorquina, lo anota todo, hasta lo que no va a usar.

Desde marzo graba a Raskin en la casa del lago, tres mañanas por semana. Él habla, ella recorta las palabrotas. Sobre el miércoles, cuenta que lo vio salir a las 13:15 para pasar por la agencia de Kilbane, y que a las 13:40 llamó allí por el coche alquilado. La chica respondió que Raskin había pasado buscando al patrón, que había desaparecido a las 13:00. Sobre las cintas, dice que son cien horas de un hombre hablando y que, si el detective pregunta bien, ella cuenta. En las grabaciones, Raskin hablaba de su hijo de crianza como de un muchacho que siempre le debía a la gente equivocada.

Puede ser la curiosidad profesional de una reportera que sabe más de lo que muestra. Puede ser la ironía de quien aprendió que, si no hace bromas, se vuelve sospechosa. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La grabadora de casete portátil colgada del hombro
La grabadora de casete portátil colgada del hombro
Las gafas grandes de montura de carey
Las gafas grandes de montura de carey
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 179 de 200.

El caso

Los otros sospechosos