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La casa pequeña en Burbank, con el tocadiscos y la pared de fotografías de clubes
Norbert Glick

Norbert Glick

Representante y chofer de la gira de Joey Mulvaney, 46 años

Norbert Glick tiene 46 años y es el representante y el chofer de la gira de Joey Mulvaney. Nació en Newark, hijo de un sastre, trabajó de taquillero de teatro y aprendió el oficio de representante cargando maletas de cantantes en clubes de carretera. Desde hace veinte años está ligado a la familia Mulvaney y se describe como una niñera de lujo: conduce, paga a la banda, cuenta la recaudación y firma lo que el patrón manda.

Vive en una casa pequeña de dos habitaciones en Burbank, con un sofá hundido, un tocadiscos, una pared de fotografías de clubes y una nevera con poco más que huevos y cerveza. Cuando está de gira, duerme en la habitación que el hotel reserva al personal de apoyo y nunca deshace del todo la maleta. Lo anota todo en una libretita, hasta el kilometraje de la furgoneta de la banda, que el padre de Joey paga por milla.

Es bajo y barrigón, con el rostro redondo y sudoroso, el pelo negro ralo peinado hacia atrás con brillantina y un bigote fino. Viste un traje gris arrugado, la corbata aflojada y lleva un puro apagado entre los dedos, que enciende raramente y mastica siempre. Es hablador, ansioso, y cuando se embrolla empieza una frase con el nombre de la persona y la termina en otra cosa.

Sobre la noche del secuestro, su versión está llena de detalles: volvió al camerino a las 21:10 y encontró al amigo de Joey con el teléfono en la mano, gritándole a la telefonista, y tiras de cinta en el suelo. Cogió una y corrió a la recepción. Dice que trata a Joey como a un hijo y a su padre como a un patrón que puede despedirlo en cualquier momento, y que cuida la carrera del muchacho desde que cumplió dieciséis años.

Norbert sabe que el hombre que controla la agenda, el dinero y la furgoneta de la gira es el primero a quien alguien atribuye un secreto. Cuando el detective lo acusa de haber entregado al muchacho, jura que le cambió los pañales al chico entre bastidores y pide que la frase conste en el informe. Puede ser la desesperación honesta de un representante que vio llevarse a su hijo adoptivo. Puede ser alguien que mastica el puro para que la boca no cuente más. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El puro apagado que mastica y casi nunca enciende
El puro apagado que mastica y casi nunca enciende
El traje gris arrugado y la corbata siempre aflojada
El traje gris arrugado y la corbata siempre aflojada
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 167 de 200.

El caso

Los otros sospechosos