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El piso en Saint-Cyprien, con la mesa de costura y la ventana a la iglesia
Yvette Cazals

Yvette Cazals

Jefa de la sala de reprografía de la fábrica, 51 años

Yvette Cazals tiene 51 años y dirige la sala de reprografíareprografía Servicio o sala donde se sacan copias de planos y documentos técnicos. de la fábrica desde hace doce. Nació en Castres, hija de una costurera y de un cartero, estudió hasta los 14 y empezó de mecanógrafa. Se enorgullece de no haber dejado nunca salir una hoja de la máquina sin número, fecha y nombre de quien la pidió, y repite que en doce años no faltó una línea en el libro de tiradas.

Vive en un piso antiguo en el barrio de Saint-Cyprien, a dos manzanas del río, en un tercero sin ascensor. Tiene una salita con una mesa de costura, una tetera esmaltada y una ventana que da a las torres de la iglesia del barrio. Los domingos va a misa, almuerza sola y pasa la tarde ante la máquina de coser. Autobús, iglesia y máquina son su mundo, y dice que no necesita más.

Es baja y robusta, con el rostro redondo y cansado y el pelo canoso recogido en un moño firme. Lleva un guardapolvo azul marino abotonado hasta el cuello sobre una blusa de lana beige y lleva un bolso de cuero gastado en el regazo cuando se sienta. Los dedos tienen manchas azules que ningún jabón quita. Es seca, metódica, habla poco y responde con el reglamento, como si cada frase necesitara número y fecha.

Sobre la fábrica, su versión es la de una empleada de oficio: cada hoja que sale de la máquina va al libro de tiradas y nunca faltó una línea. Cita, sin rodeos, que el ingeniero se llevó los originales a casa el lunes, a las 19:00, y solo los devolvió el martes a las 8:00, y recuerda que una regla es una regla. De soviéticos, dice, solo sabe por los periódicos.

Yvette sabe que la jefa de la máquina de copias es la primera a quien alguien señala cuando un plano aparece fuera de la caja fuerte. Cuando el detective dice que entregó el proyecto, ella recuerda sus doce años sin una hoja fuera del libro, pregunta si así se lo pagan y exige hablar con el abogado del sindicato. Puede ser la dignidad de una empleada ejemplar. Puede ser alguien que se agarra al reglamento como a un pasamanos. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El guardapolvo azul marino abotonado hasta el cuello
El guardapolvo azul marino abotonado hasta el cuello
El bolso de cuero gastado que mantiene siempre en el regazo
El bolso de cuero gastado que mantiene siempre en el regazo
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 166 de 200.

El caso

Los otros sospechosos