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El piso del conjunto residencial, con el geranio en la ventana
Sumiko Hatanaka

Sumiko Hatanaka

Secretaria del gerente de la sucursal, 31 años

Sumiko Hatanaka tiene 31 años y desde hace diez es la secretaria del gerente de la sucursal. Nació en Nagano, hija de un vendedor de manzanas y de una costurera, y llegó a la capital a los 19 con una carta de recomendación y una maleta de cartón. Eficiente y formal, lo anota todo, corrige a los demás sin levantar la voz y guarda el libro de correspondencia como otros guardan un diario.

Vive en un piso pequeño, de dos habitaciones, en un conjunto residencial de edificios idénticos en las afueras, con un hornillo de gas, una mesa baja y un futón que dobla por la mañana tras una puerta corredera. En la ventana, una maceta de geranio que riega con precisión de farmacéutica, y en la pared un calendario sin fotos, solo con los días. Toma el tren de las siete y cuarto, de pie, y lee en el trayecto el periódico del día anterior.

Es delgada, de rostro ovalado y serio, pelo negro corto y cardado al estilo de los años 60. Lleva blusa blanca de cuello redondo, chaleco de uniforme azul marino del banco, falda recta oscura y un bolígrafo prendido en el bolsillo, y aprieta las manos juntas sobre un pañuelo doblado. Habla en frases completas, mira al interlocutor a los ojos exactamente tres segundos y luego desvía la vista al papel, como quien comprueba una firma.

Sobre la mañana de la sucursal, su versión es la de una empleada de oficio: contaron el bono de la eléctrica hasta las 8:00, casi trescientos millones en tres cajas de duraluminioduraluminio Aleación ligera y resistente de aluminio con cobre, usada en aviones y en cajas y maletas robustas., y a las 9:15 salió el coche. A las 9:40 sonó el teléfono y el gerente se quedó blanco. Tras la llamada, el banco pidió secreto absoluto: ni los periódicos se enteraron. Con la lluvia fuerte y la sucursal llena de gente yendo y viniendo, nadie puede confirmar con certeza quién estuvo dónde a cada minuto.

Sumiko sabe que la secretaria que se encarga de la correspondencia del gerente es una de las primeras a quienes se pregunta qué pasó por su mesa. Cuando el detective dice que pasó el horario del coche al ladrón, la respuesta llega fría, en tono de quien corrige un formulario: pregunte bien o no pregunte. Puede ser la dignidad de una empleada que cuida del banco desde hace diez años. Puede ser alguien que protege con la formalidad otro asunto. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El chaleco de uniforme azul marino del banco
El chaleco de uniforme azul marino del banco
El pañuelo doblado que aprieta entre las manos
El pañuelo doblado que aprieta entre las manos
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 158 de 200.

El caso

Los otros sospechosos