

Lucien Orsatti
Jefe de seguridad de la familia, exgendarme corso, 55 años
Lucien Orsatti tiene 55 años y pasó veinte de ellos de uniforme, como gendarmegendarme Policía de un cuerpo militar con funciones civiles, propio de Francia y de otros países. en Córcega, antes de entrar en la seguridad de la familia. Nació en Bastia, hijo de un pescador, y aprendió pronto que un hombre que habla poco oye lo que nadie quiere que oiga. Desconfiado por oficio y por naturaleza, trata a todos como sospechosos y odia que lo traten así.
Vive solo en un piso de techo bajo en Cap-d'Ail, con un balcón al mar y un sofá de cuero gastado frente a un televisor siempre apagado. En la cocina, una cafetera italiana de aluminio que manda a Córcega para arreglar, un fajo de cartas antiguas atadas con cordel y una fotografía de una lancha de pesca que fue de su padre. Come poco, cena tarde, y dice que el piso solo sirve para guardar la ropa y el silencio.
Es achaparrado y de cuello grueso, de rostro moreno curtido, barba canosa corta y pelo negro ralo peinado hacia atrás con gomina. Tiene ojeras oscuras de quien duerme mal y lleva un traje gris plomo arrugado con la corbata floja, un walkie-talkie en el bolsillo de la chaqueta y un manojo de llaves sujeto al cinturón. Habla poco, en tono de informe, y hace pausas largas tras cada pregunta, como quien comprueba el sentido antes de responder.
Sobre la seguridad de la casa, su versión es la de un profesional: panel de alarma en cada puerta y ventana, cámaras en el vestíbulo y el garaje, ninguna arriba por orden del patrón, y en la habitación blindada una puerta de acero con código y un cerrojo por dentro que ningún bombero abre sin sopletesoplete Herramienta que lanza una llama muy caliente y concentrada, usada para soldar, cortar o fundir metal.. Si alguien quiere acusarlo, dice, que traiga un papel firmado, y hasta entonces que tenga cuidado con la lengua. Con el ático cerrado y ninguna cámara arriba por orden del patrón, nadie puede confirmar con certeza dónde estaba cada uno durante la madrugada.
Lucien sabe que el jefe de seguridad, en una casa que ardió sin forzamiento, es el primero en ser llamado y el último en ser escuchado. Cuando el detective pregunta si abrió la puerta a alguien, la gendarmería vuelve al tono y él recuerda sus veinte años de uniforme. Puede ser el honor de un viejo policía que no admite que lo traten como a un bandido. Puede ser alguien que sabe cuánto cuesta cada pregunta que responde. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 154 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Brigitte SauvageEnfermera jefa del banquero, 46 años
Garrett PruittEnfermero estadounidense del turno de noche, exparacaidista, 41 años
