

Rosalba Quiñones
Guardia de la entrada de empleados y de la cámara acorazada del sótano, 44 años
Rosalba Quiñones tiene 44 años y desde hace doce guarda la entrada de empleados del edificio. Nació en El Paso, en Texas, hija de padres mexicanos que vinieron a recoger algodón, y se mudó a California a los 20 con su marido, que se marchó al tercer año. Se quedó con dos hijos, una máquina de coser y la determinación de no depender de nadie. Habla poco, con la precisión de quien anota todo, y desconfía de quien habla demasiado.
Vive en una casa de madera pintada de verde, en un barrio de cuestas al este, con una cocina amarilla donde los hijos hacen los deberes en la mesa de formica y una santa de yeso en el alféizar. En la nevera, un calendario tachado a lápiz con los turnos del mes. Cose los bajos de uniformes de vecinas los domingos para completar el ingreso y dice que el sueldo del ayuntamiento es como una manta corta: o tapa el pie, o el hombro.
Es baja y robusta, de rostro redondo y firme, pelo negro recogido en un moño apretado y pintalabios burdeos impecable. Lleva uniforme gris de guardia con la placa del ayuntamiento en el pecho, cinturón con un llavero grande y una linterna, y zapatos negros lustrados. Anda con pasos cortos y firmes, observa a los demás de abajo arriba y siempre encuentra, en el reloj, la hora exacta que decir.
Sobre su jornada, su versión es la de una empleada de turno: de 7:00 a 15:00, comprueba credenciales, revisa bolsos a la salida y guarda el libro de la cámara acorazada del sótano. Cuando sonó la alarma, dice, subió por la escalera de servicio hasta el nivel 3. Los jefes de sección y la directora son quienes tienen la llave de las puertas cortafuegospuerta cortafuegos Puerta de material resistente al fuego, pensada para frenar la propagación de las llamas y el humo entre zonas de un edificio., una guardia no, y ella nunca tuvo la de aquella. Con el edificio lleno de escaleras de servicio y pasillos de hierro sin ventanas, nadie puede confirmar con certeza dónde estaba cada uno a las 10:52.
Rosalba sabe que la guardia de la entrada es el tipo de nombre que una investigación escribe a lápiz y luego repasa con bolígrafo. Cuando el detective sugiere que abrió la puerta al incendiario, la voz se vuelve seca y le pide que escoja mejor las palabras. Puede ser el honor de una mujer que pasó doce años sin una falta. Puede ser alguien que mide cada frase porque sabe cuánto cuesta una palabra fuera de lugar. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 153 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Ellsworth BrightmanJefe de la sección de libros raros de la Biblioteca Central, 58 años
Dusty CalhounActor desempleado y camarero, habitual de la sala de lectura, 31 años
