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La cocina encima de la panadería familiar, en Dendermonde
Lotte Ameel

Lotte Ameel

Ciclista belga, ganadora de la prueba sub-23, 19 años

Lotte Ameel tiene 19 años y ya es una de las promesas más comentadas del ciclismo belga. Nació en Dendermonde, en Flandes, hija de un panadero y de una profesora de gimnasia, y empezó a pedalear a los 12 porque su hermano mayor dijo que no aguantaba. Fue la primera vez que la vieron perder la calma: dejó la escuela de ballet la semana siguiente y nunca volvió. Entrena seis horas al día y dice que descansar es cosa de quien no tiene contrato.

Vive con sus padres en una casa estrecha de ladrillo, encima de la panadería familiar, y se despierta con el olor del pan antes de que suene el despertador. Su cuarto es pequeño y está lleno de medallas colgadas de perchas, pero la cocina es donde pasa el tiempo: una mesa de formica amarilla, la madre sirviendo té, el padre trayendo el primer pan de la hornada y una ventana que da al callejón donde guarda las bicicletas bajo una lona. El contrato con un equipo profesional depende del resultado de este año, y lo menciona en la misma frase que el almuerzo.

Es delgada y musculosa, de rostro pecoso que el frío enrojece, y el pelo rubio pajizo siempre recogido en una trenza corta. Habla rápido, con la barbilla en alto, y casi siempre termina las frases como quien cierra una discusión. En la prueba de hoy llevaba un mono blanco con franjas negras, amarillas y rojas y, tras la llegada, una manta térmica plateada sobre los hombros y zapatillas de pedal cubiertas de barro hasta el tobillo.

Sobre la carrera, su versión es corta: salió mal, la cadena saltó en la vuelta tres, cambió de bicicleta en el box, y después fue solo cabeza y pierna. Ganó un Mundial, dice, y nadie la deja celebrarlo. Cuando el tema pasa a la tableta del comisario, responde que entrena seis horas al día desde los doce años y que no lo va a discutir sin el abogado del equipo. Con el barro, la lluvia y el tumulto de los cambios, nadie puede confirmar con certeza qué hacía cada uno en cada vuelta.

Lotte sabe que una ganadora de 19 años con un contrato pendiente es el tipo de personaje que la prensa adora y la federación trata con desconfianza. Cuando el detective pregunta si corrió con motor, la barbilla sube un grado más y la voz se vuelve seca. Puede ser la rabia de quien ha trabajado toda la vida por un título y lo ve manchado. Puede ser alguien que sabe exactamente lo que está en juego y cuida su propia imagen. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La manta térmica plateada que usa tras la llegada
La manta térmica plateada que usa tras la llegada
Las zapatillas de pedal cubiertas de barro hasta el tobillo
Las zapatillas de pedal cubiertas de barro hasta el tobillo
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 151 de 200.

El caso

Los otros sospechosos