

Bram Coppens
Mecánico de una tienda de bicicletas en Aalst y compañero de entrenamiento de Lotte, 24 años
Bram Coppens tiene 24 años y pasa los días entre ruedas, cámaras y un mostrador de tienda. Nació en Aalst, en Flandes, hijo de un conductor de autobús y de una peluquera, y conoció a Lotte en el colegio, en una clase de educación física en la que ella lo adelantó corriendo alrededor de la cancha y aun así lo esperó en la línea de meta. Trabaja como mecánico en una tienda de bicicletas de la ciudad y es su compañero de entrenamiento en las mañanas libres.
Vive en un piso de dos habitaciones encima de una lavandería, en Aalst, lleno de cuadros de bicicleta colgados de la pared por falta de sitio, de un sofá hundido y de una cafetera que pita al terminar. La nevera tiene un imán de cada ciudad donde Lotte ha corrido, porque los compra desde lejos y sin decírselo. En la estantería, revistas de ciclismo y un reloj de pulsera con la correa rota. Dice que le gusta arreglar cosas porque las cosas arregladas no se van.
Es alto y delgado, de pelo castaño rizado que sale de un gorro de lana gris, barba rala y aire de quien pide perdón antes de hablar. Llevaba una parka verde oliva abierta sobre una sudadera con el logotipo de la tienda, vaqueros manchados de grasa en las rodillas y zapatillas mojadas. Amable y titubeante, tiene la manía de mirar el móvil cuando no sabe qué decir, y de pronunciar el nombre de Lotte con un respeto que no esconde.
Sobre la tarde de la prueba, su versión es sencilla: vino en coche solo para verla ganar y siguió la carrera desde la valla del box, el mejor sitio para los cambios. Cuenta que es compañero de entrenamiento y amigo, que pedalea con ella en las mañanas libres y que animó como cualquiera. Cuando la conversación llega al asunto de la tableta, parece sinceramente conmocionado, y dice que vino a animar. Con el barro, la lluvia y el tumulto de los cambios, nadie puede confirmar con certeza qué hacía cada uno en cada vuelta.
Bram sabe que un mecánico de tienda amigo de la campeona es el tipo de nombre que una federación subraya. Cuando el detective lo presiona, la vacilación aumenta y la frase empieza a morirse a la mitad. Puede ser la timidez de un muchacho que nunca ha estado en un interrogatorio. Puede ser alguien que mide cada palabra por otra cosa que sabe. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 151 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Joris VerlindenMecánico del equipo, responsable del box, 52 años
Lotte AmeelCiclista belga, ganadora de la prueba sub-23, 19 años
