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La pista vieja de gradas de madera y paredes de hormigón
Taras Hnatyuk

Taras Hnatyuk

Entrenador de la pareja ucraniana que ganó el oro, 52 años

Taras Hnatyuk tiene 52 años y es el entrenador de la pareja ucraniana que ganó el oro. Achaparrado, de cabeza rapada, cejas gruesas y rostro marcado y cansado, es seco y orgulloso, habla de patinaje con precisión de relojero y de sí mismo casi nada. Conoce la manía de cada juez del circuito y es honesto sobre los errores de sus propios atletas, lo que rara vez le granjea amigos.

Pasó la vida en una pista vieja de una ciudad industrial de Ucrania, con gradas de madera oscura, paredes de hormigón desconchado y una calefacción que nunca funcionó. Llega antes de que rasquen el hielo, toma té negro en un vaso de metal y solo se quita el abrigo cuando los atletas terminan el último ensayo. Dice que entrenaron desde los seis años en una pista sin calefacción y que dieciséis años de entrenamiento no se compran.

Viste el chándal de la selección, azul y amarillo, abierto sobre un jersey negro de cuello alto, y lleva siempre un cronómetro colgado del cuello y una botella de agua abollada en la mano. Habla poco, en frases cortas, mirando el hielo y no al interlocutor. En el bar del hotel de los jueces, donde pasó dos noches, bebe una cerveza lejos de los periodistas, y ningún juez se sienta con él.

Sobre la final, su versión es la de quien sabe lo que vio: los dos atletas fallaron un salto y dos aterrizajes, y aun así ganaron. No finge lo contrario. Sobre el dinero del oro, responde que costó dieciséis años de entrenamiento y pide que la pregunta se rehaga con respeto. Dice que media docena de jueces de este panel lo odian, y que al menos la mitad tiene razón.

Cuando la pregunta sugiere que compró el voto de la jueza para sus atletas, Taras responde que ellos entrenan desde los seis años en una pista sin calefacción, que él no compra votos y que, si la pregunta se repite, sale de la sala. Aprieta el cronómetro en el puño: ¿orgullo de entrenador que se niega a ser sospechoso o aviso de quien no quiere ser leído?

El cronómetro que lleva colgado del cuello
El cronómetro que lleva colgado del cuello
La botella de agua abollada que nunca suelta
La botella de agua abollada que nunca suelta
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 148 de 200.

El caso

Los otros sospechosos