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El apartamento cerca de la redacción, con el teléfono negro en el suelo
Haruo Ishizaki

Haruo Ishizaki

Reportero de sucesos del Diario de Kansai, 58 años

Haruo Ishizaki tiene 58 años y escribe sobre crímenes desde antes de que la policía aprendiera a llamarlo por su nombre. Nació en Nara, hijo de un empleado de notaría, y entró en el Diario de Kansai como recadero a los 20. Cubrió incendios, atracos y una huelga entera de conductores. Se divorció dos veces, tiene una hija en Tokio con quien habla poco y una colección de recortes de periódico que cubre una pared entera.

Vive en un apartamento estrecho cerca de la redacción, en Osaka, con un sofá que sirve de cama, un teléfono negro en el suelo y una pila de periódicos viejos que jura que ordenará algún día. Almuerza de pie en tabernas de barra, fuma una marca que la tos ya prohibió y duerme poco. Sabe de quién es el coche frente a cada comisaría y quién paga la ronda en el bar de la esquina.

Es ancho y arrugado de rostro, con pelo canoso peinado hacia atrás con brillantina y gafas gruesas de montura de carey. Lleva un traje marrón arrugado de corbata floja, un bloc de notas y un lápiz en el bolsillo de la chaqueta y un cigarrillo apagado en la comisura de la boca. Habla como quien dicta un titular, en frases cortas y sin pausa, y se ríe solo de sus propias ocurrencias antes de terminar.

Sobre la mañana del miércoles, su versión es de reportero. La carta firmada por el Enmascarado de Papel llegó a la redacción con matasellos de la agencia de Kioto, pidiendo cien millones de yenes a Tsubaki. Llamó al fotógrafo, tomó un taxi y llegó al Hanabusa a las 10:05, antes que la policía, con la abuela aún llorando en el pasillo. Garantiza que leyó la carta primero, y la policía después.

Haruo siempre llega primero y siempre sabe más de lo que dice, lo que lo hace un buen reportero y un mal sospechoso para interrogar. Cuando lo llaman chantajista, la voz sube y exige al abogado del periódico. Puede ser la indignación de un profesional con treinta años de nombre. Puede ser alguien que decide hasta dónde llega la historia antes de contársela a otro. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las gafas de carey y el cigarrillo apagado
Las gafas de carey y el cigarrillo apagado
El bloc de notas y el lápiz en el bolsillo de la chaqueta
El bloc de notas y el lápiz en el bolsillo de la chaqueta
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 135 de 200.

El caso

Los otros sospechosos