

Harriet Vosper
Dama de compañía de Beatrice, 49 años
Harriet Vosper tiene 49 años y vive en la casa de los Tilney desde hace cuatro. Nació en Reading, hija de un tejedor y de una costurera, y aprendió pronto que quien sirve una casa grande necesita saber más sobre ella que los dueños. Fue ama de llaves, luego secretaria de una familia de banqueros, hasta llegar a Balham cuando murió el primer marido de Beatrice. Dice que la señora no sabía ni leer las cuentas, y que la casa anda porque ella anda.
Duerme en un cuarto pequeño bajo el tejado, junto a la escalera de servicio, con una cama de hierro, una cómoda, una silla de mimbre y una ventana por la que ve la chimenea de la vecina. Todo allí tiene su lugar: la cesta de costura, el tintero, el libro de oraciones con el lomo gastado. Se levanta antes del día, comprueba las tareas del servicio y aún le sobra tiempo para doblar las sábanas a su manera. Pocos entran en ese cuarto, y quien entra deja la puerta abierta.
Tiene el rostro redondo y serio, de piel clara y mate, y usa unas gafas pequeñas de montura de metal que se empuja hacia lo alto de la nariz cuando va a decir algo importante. El pelo canoso está partido al medio y recogido en una cofia de encaje blanco; el vestido de lana gris oscuro va abotonado hasta el cuello, y las manos son rojas de quien trabaja. Habla bajo y con mucha certeza, sin dudar, como si todo lo que dice ya hubiera sido comprobado dos veces.
Dice que vive en la casa desde hace cuatro años y que la administración recae sobre sus hombros. Cuando le preguntan quién dormía junto al cuarto del patrón, responde sin rodeos: la señora, en cuarto separado. Sobre el doctor Holbeck, dice que escribe a la señora todas las semanas y estuvo en la casa el domingo, cuando el señor Ambrose había salido a caballo, y que un hombre de esa edad no acepta perder. Cada cosa que cuenta viene con fecha y hora, y casi siempre apunta hacia otra persona.
Harriet sabe que quien conoce todas las puertas de la casa también es el primero a quien se pregunta quién entró adónde. Cuando el detective la acusa de frente, la voz baja no sube: ella recuerda que limpió los vómitos del patrón toda la noche y manda buscar al cochero. Puede ser el dolor de una criada fiel tratada como sospechosa. Puede ser alguien que siempre estuvo un paso por delante de todos. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 131 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Beatrice TilneyEsposa de Ambrose, 31 años
Ezra HolbeckMédico hidroterapeuta, 66 años
