

Archibald Dunn
Boticario de Argyle Street, 52 años
Archibald Dunn tiene 52 años y vende medicinas y advertencias en una boticabotica Farmacia antigua, donde el boticario preparaba y vendía medicinas. de Argyle Street, en Glasgow, desde hace veintiocho. Nació en Dundee, hijo de un capitán de pesca y de una costurera, y aprendió el oficio como aprendiz de boticario a los catorce, fregando morteros. Abrió su propia botica a los veinticuatro, con dinero prestado de un tío, y la mantuvo en pie por un pelo y con mucha terquedad. Cita la ley de venenos como otros citan la Biblia, y revisa el libro dos veces antes de cada venta.
Vive en el piso de arriba de su propia boticabotica Farmacia antigua, donde el boticario preparaba y vendía medicinas., en un apartamento de techo bajo lleno de libros de farmacopea, un reloj de caja alta que da la hora con medio minuto de retraso y un escritorio donde se acumulan recetas antiguas. El olor a hierbas secas sube por la escalera e impregna las cortinas, y él ya ni lo nota. La cena es sopa de cebada con pan, en la cocina, a las siete. Al final del día, cuando cierra el mostrador, escucha la gaita de un vecino que toca mal y no se queja.
Tiene la piel clara y sonrosada, las patillas canosas abundantes y gafas redondas de montura fina en la punta de la nariz, por encima de las cuales mira a su interlocutor como quien revisa una receta. Lleva un chaleco de lana color mostaza con cadena de reloj y un delantal blanco manchado de polvo, y tiene los dedos teñidos de azul por el trabajo. Es meticuloso, pomposo y declamatorio, y se ofende con auténtico asombro cuando alguien duda de su libro.
Sobre los vecinos que pasan por el mostrador, su versión es de oficio: recuerda al escribiente francés de cara, porque venía a la boticabotica Farmacia antigua, donde el boticario preparaba y vendía medicinas. con vómitos y calambres en febrero y en marzo, y le vendió elixir paregóricoparegórico Medicina antigua a base de opio, usada contra el dolor y la diarrea., anotado en el cuaderno. Dice que medio Glasgow compra veneno para ratas, porque los sótanos de la ciudad pertenecen a las ratas, pero que la ley manda firmar el libro, con testigo, y en su botica nadie sale con arsénico a la vista.
Archibald sabe que quien vende veneno es el primero en ser recordado cuando alguien muere envenenado. Cuando el detective le pregunta qué más guarda además del libro, la voz sube, el dedo señala la estantería y la frase siguiente es una cita de la ley. Puede ser la pompa honesta de un hombre que cumple las reglas. Puede ser alguien que se esconde tras la regla porque el resto no resiste la mirada. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 127 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Fiona BairdCriada de la casa Carrick, 24 años
Isobel CarrickHija de un comerciante de algodón, 22 años
