

Richard Dallaire
Transportista acreditado de la reserva, 47 años
Richard Dallaire tiene 47 años y transporta lo que haya que transportar. Nació en Saint-Hyacinthe, hijo de un conductor de autobús, y empezó a conducir a los 16, en una camioneta prestada por un tío. A los 25 compró su primer camión a plazos y nunca más pasó más de dos días sin carretera. Tiene fama de puntual, de no hacer preguntas y de cobrar el precio acordado.
Vive en una casa de madera gris, al borde de una carretera secundaria, con una cocina de techo bajo, una estufa de leña siempre encendida y una mesa cubierta de cuentas y notas de flete. En el porche, un saco de patatas y otro de cebollas esperan al próximo cliente. Su esposa se fue hace tres años, llevándose a la perra, y nunca explicó bien el motivo a nadie.
Tiene el pelo castaño corto, con entradas, la piel curtida por el sol y un bigote espeso. Lleva una chaqueta de cuero marrón gastada sobre una sudadera gris y unos vaqueros desteñidos. Seco y desconfiado, responde con otra pregunta y mira al detective de reojo, como quien evalúa una carga antes de firmar el albarán.
Sobre la reserva, su versión es breve: estuvo allí en mayo, en la entrega de la cosecha, y desde entonces ni pasó por la puerta. Tiene otros clientes, dice, y fuera de la temporada del jarabe transporta patata, madera, heno, lo que dé flete. Camión parado, recuerda, no paga cuota.
Richard habla deprisa y se calla deprisa, y cuando el tema es el dinero responde que se llevó barriles de quien paga el flete y nada más. Puede ser el pragmatismo de un autónomo cansado de que lo llamen sospechoso por ser el único con acceso. Puede ser la economía de quien prefiere una frase corta a una explicación larga. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 110 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Gisèle PaquetInspectora de la federación de productores, 52 años
Yves LamontagneDueño del almacén alquilado a la federación, 61 años
