Confessd
Volver
La casa amarilla de madera, con la estufa de leña y el linóleo ajedrezado
Gisèle Paquet

Gisèle Paquet

Inspectora de la federación de productores, 52 años

Gisèle Paquet tiene 52 años y es inspectora de la federación de productores desde hace diecinueve. Nació en Trois-Rivières, hija de un productor de jarabe de arce y de una maestra de primaria, y creció entre cubos de savia y cuadernos de tareas. Estudió agronomía en Quebec, volvió a la región y cambió la vida en el campo por la de quien comprueba la vida en el campo. Habla de los barriles como quien habla de hijos, y se ofende cuando dudan de su trabajo.

Vive en una casa de madera pintada de amarillo claro, con un porche cubierto de nieve ocho meses al año, una cocina de linóleo ajedrezado y una estufa de leña que enciende a las cinco de la mañana. Sobre la mesa, un mantel de ganchillo y una jarra de leche. En la pared, el diploma de agronomía, un calendario de cooperativa y una fotografía de su padre con los cubos de savia al hombro.

Tiene el pelo canoso recogido en un moño bajo, la piel clara con pecas y gafas de montura roja que contrastan con el resto del rostro serio. Viste un chaleco reflectante naranja sobre un abrigo de lana a cuadros y lleva una tablilla de aluminio bajo el brazo, que ella misma arregló dos veces. Seria y orgullosa, mide cada palabra y da la impresión de cronometrar la conversación.

Sobre el desfalcodesfalco Apropiación indebida de dinero o bienes por parte de quien los tiene a su cargo., su versión es concreta: se subió a la pila de la fila doce para leer los precintos de arriba, y un barril se balanceó bajo su pie. El jarabe no se balancea, repite, el jarabe pesa trescientos kilos, y aquello era agua. Recuerda que son dieciséis mil barriles de cuatrocientos productores, el ahorro de una región entera, y que cada precinto tiene número. El litro, dice, vale más que el del petróleo, y nadie pregunta de dónde salió un barril, porque no tiene número de serie.

Gisèle cruza los brazos cuando el detective le pregunta cómo pudo dejar pasar meses de hurto, y responde que comprueba los precintos una vez al año, como manda el reglamento. Puede ser la indignación de una funcionaria que cumplió con su deber. Puede ser la rigidez de quien se aferra al reglamento para no mirar hacia otro lado. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las gafas de montura roja que contrastan con el rostro serio
Las gafas de montura roja que contrastan con el rostro serio
El chaleco reflectante naranja sobre el abrigo de lana a cuadros
El chaleco reflectante naranja sobre el abrigo de lana a cuadros
Jugar

Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 110 de 200.

El caso

Los otros sospechosos