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La cocina de la casa adosada en Borgerhout, con el café siempre caliente
Maarten Claes

Maarten Claes

Vigilante del sótano, 54 años

Maarten Claes tiene 54 años y treinta y uno de ellos transcurridos dentro del mismo edificio de diamantes de Amberes, primero como auxiliar de limpieza, después como vigilante, por último como jefe de seguridad del sótano, un título que pronuncia sin entusiasmo. Nació en Borgerhout, barrio de inmigrantes y talleres, hijo de un estibador del puerto. Nunca vio una piedra de cerca, solo las cajas que las guardan.

Vive en una casa de ladrillo adosada, en la misma calle donde creció, con su esposa y una perrita vieja que le ladra al cartero y a nadie más. La cocina tiene una estufa de gas que chasquea, una cafetera de filtro siempre caliente y un calendario del club de fútbol de la ciudad clavado junto a la puerta. Duerme de día y se levanta a las cuatro de la tarde, y toda la casa aprendió a caminar descalza.

Es un hombre corpulento, de rostro ancho, ojeras hondas y un bigote canoso y poblado, que se frota los ojos a cada pregunta como si acabara de despertarlo ella. Lleva el uniforme azul marino de seguridad con la insignia en el hombro y se lleva el almuerzo en una fiambrera de lata, que calienta en el microondas de la garitagarita Caseta pequeña donde se resguarda quien vigila una entrada o un recinto.. Habla despacio, en frases cortas, y confía poco en quien habla mucho.

Sobre el fin de semana, su versión cabe en una línea: bajó al sótano dos veces la noche del domingo, a medianoche y de madrugada, y el panel de alarmas estuvo en verde todo el tiempo, sensor de calor, de luz y magnético. Dice que la puerta blindada estaba cerrada cuando la vio y que nadie tiene derecho a dudar de treinta y un años de servicio.

Cuando el detective lo presiona, el cansancio desaparece y queda la rabia de quien cobra poco y duerme con la conciencia tranquila. Puede ser el dolor honesto de un viejo vigilante que se ve acusado. Puede ser la defensa de alguien que sabe que su noche no fue tan simple como la frase que repite. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La fiambrera de lata que calienta en la garita
La fiambrera de lata que calienta en la garita
El uniforme azul marino de seguridad, con la insignia en el hombro
El uniforme azul marino de seguridad, con la insignia en el hombro
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 101 de 200.

El caso

Los otros sospechosos