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El taller detrás de la casa, con el torno de pedal y las herramientas colgadas
Baptiste Rouvière

Baptiste Rouvière

Mecánico del inventor y constructor de la cámara, 38 años

Baptiste Rouvière tiene 38 años y nueve de ellos pasados como mecánico del inventor Évariste Coudray. Nació en Dole, hijo de un relojero, aprendió a limar engranajes antes de aprender a escribir, y fue la casa de su infancia la que le enseñó a escuchar una máquina. Construyó todas las cámaras de su patrón, la de dieciséis objetivos y la de objetivo único. Dice que cada engranaje de la caja de madera pasó por su lima.

Vive en una casa modesta detrás del taller, en la calle de los Toneleros, con un cuarto en el piso de arriba, una cocina de hierro y una mesa tosca donde cena solo. El taller está al lado, con un torno de pedal, un banco lleno de herramientas colgadas de la pared, un estante de latas de aceite y un farol de cristal. En el banco guarda los dibujos de una cámara que él mismo imaginó, y que nunca mostró a nadie.

Es achaparrado, de hombros anchos, rostro cuadrado, bigote castaño espeso y pelo corto despeinado. Tiene las manos gruesas, con callos y grasa en las uñas. Viste camisa de algodón de mangas remangadas, chaleco de lona con una llave de relojero en el bolsillo, pantalón de trabajo y botas de cuero gastadas. Práctico, orgulloso de sus manos, habla de engranajes con pasión y de su patrón con un respeto que rechina.

Cuenta que el patrón tenía las ideas y él las hacía andar. Recuerda la última discusión con Évariste: el inventor dijo que la patente del proyector saldría en Londres, el lunes siguiente, solo a su nombre, y que después de Nueva York ya no necesitaría mecánico. Baptiste gritó que sin él esa cámara no daba ni una vuelta. Cuando el detective lo acusa de haberle hecho algo al patrón, responde que no hizo nada más que decirle adiós con la mano, y pide calma.

Puede ser el dolor de un artesano que vio el nombre de otro hombre escrito en la obra que hizo con sus propias manos. Puede ser el orgullo herido de quien ya decidió qué decir. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La llave de relojero que lleva en el bolsillo del chaleco
La llave de relojero que lleva en el bolsillo del chaleco
La lima de acero que pasó por todos los engranajes
La lima de acero que pasó por todos los engranajes
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 178 de 200.

El caso

Los otros sospechosos