

Virgil Strickland
Dueño de una agropecuaria en Red Ferry y proveedor de abono del campus, 63 años
Virgil Strickland tiene 63 años y desde hace más de cuarenta lleva una agropecuaria en un pueblito vecino. Nació en el campo, hijo de un ganadero, y aprendió a leer etiquetas de sacos antes que novelas. Suministra abono y corteza triturada para los parterres del campus desde hace ocho años y se enorgullece del contrato pequeño y honesto. Cordial, de habla arrastrada y chiste a mano, tiene la tos seca de quien respira polvo de abono desde niño.
Vive en una casa de granja de madera blanca, a pocos kilómetros de la tienda, con un porche que da a un pasto en pendiente y una mecedora donde se sienta después de cenar. Dentro, la cocina tiene una estufa de leña, una mesa de pino con mantel de plástico floreado y un reloj de pared que atrasa siete minutos. Su mujer falleció hace diez años. Habla de ella en presente y riega, cada atardecer, las hortensias que ella plantó.
Es delgado y encorvado, de rostro surcado y enrojecido por el sol, bigote canoso ralo y pelo blanco corto bajo una gorra de semillas de maíz. Lleva una chaqueta vaquera gastada sobre una camisa de cuadros, botas de goma blancas de polvo y un pañuelo arrugado con el que se tapa la boca cuando tose. Habla despacio, con acento del campo, y da a cada respuesta una pausa para parecer que piensa.
Sobre el trabajo, su versión es la de un proveedor satisfecho: abono y corteza triturada para los parterres, contrato pequeño, y esos robles comieron de su abono toda la vida. Cuando le preguntan por los robles muertos, la voz arrastrada se vuelve más seca y pide respeto. Con la esquina vacía y oscura de noche, nadie puede confirmar con certeza dónde estaba cada uno aquella semana.
Virgil sabe que el proveedor del campus es un nombre que la policía anota enseguida cuando muere un árbol. Cuando el detective lo acusa de haber envenenado los robles del equipo, la cordialidad se enfría y dice que solo hablará con alguien de la cooperativa de al lado. Puede ser el honor de un viejo comerciante que no acepta insinuaciones. Puede ser alguien que prefiere el abogado al silencio. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 155 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Charlene VickeryArborista jefa del campus, 41 años
Duane HensleyProductor del programa deportivo de radio "Línea del Hincha", 36 años
