

Simone Lachaud
Mecanógrafa del hotel que pasaba a máquina las cartas del ministerio, 29 años
Simone Lachaud tiene 29 años y es mecanógrafa del Grand Hôtel Mirabeau, donde teclea las cartas de los huéspedes a dos francos la hora. Delgada, de rostro pálido con las ojeras disimuladas con polvos de arroz, pelo negro corto a lo garçonne y flequillo recto, es rápida, seca y desconfiada de los hombres de traje caro. Teclea lo que le dictan sin leer el sentido, y se ocupa de decirlo.
Vive en un cuarto de pensión en lo alto de un edificio estrecho de París, con una cama de hierro, una palangana de loza sobre el lavabo, una pequeña mesa plegable pegada a la ventana y un espejo agrietado en un rincón, donde se retoca el labial antes de salir. Las paredes tienen manchas de humedad y la calefacción solo funciona cuando la propietaria se acuerda de ella. Guarda los lápices en un vaso de cristal y la caja de polvos de arroz sobre la cómoda.
Viste un vestido azul marino sencillo, de cuello blanco, medias de seda con un hilo tirado que finge no notar, labial rojo oscuro y un lápiz detrás de la oreja, donde lo olvida después de usarlo. Tiene las manos rápidas, de quien aprendió a escribir sin mirar las teclas, y la mirada siempre de lado, como quien comprueba si hay alguien cerca.
Sobre el trabajo para el subdirector, su versión es la de una empleada: mecanografiaba las cartas del ministerio, dictadas por él o por el secretario, y el día 18 anotó la reunión con los chatarreros. El hotel cobra a los huéspedes por hora, dice, y ella se queda con los dos francos. Del secretario, solo recuerda que era educado, que daba propina generosa y que se hacía las uñas todas las semanas, y añade que las preguntas sobre su vida le parecen siempre demasiadas.
Cuando la pregunta sugiere que mecanografió las cartas falsas sabiéndolo todo, Simone responde que teclea lo que le dictan, sin leer el sentido, y que, si eso es delito, el detective puede detener también a las máquinas de escribir. Se saca el lápiz de detrás de la oreja y lo hace girar entre los dedos: ¿desahogo de empleada tratada como pieza o cautela de quien elige la palabra?


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 146 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Honoré GauthierChatarrero de Marsella que pujó por la torre, 52 años
Fabrice MontclairSecretario particular del subdirector Bellegarde, 36 años
