

Volker Asmussen
Reportero estrella de la revista Kompass, que compró los cuadernos, 51 años
Volker Asmussen tiene 51 años y es el reportero estrella de la revista Kompass, el hombre que trajo los cuadernos. Alto y delgado, de rostro alargado y arrugado, pelo canoso ralo peinado hacia atrás y gafas de montura gruesa de carey, es teatral y obstinado, habla deprisa y presume del apodo de Sabueso, que le dio la redacción. Treinta años en la casa, repite, y nunca una exclusiva equivocada.
Pasa las noches en la redacción de Hamburgo, en una mesa en medio del salón abierto, entre teléfonos de disco, máquinas de escribir, ceniceros rebosantes y un tablero de corcho lleno de recortes sin pie de foto. La cafetera siempre está caliente y el café, frío. Cuando la historia es buena, no se va a casa, y casi todas sus historias son buenas, a juzgar por lo que cuenta.
Viste una chaqueta de pana marrón sobre camisa de cuello abierto y corbata floja, y lleva una cámara fotográfica antigua colgada del cuello, de la que dice no separarse nunca. Gesticula con las dos manos, interrumpe a quien habla y baja el tono de voz solo para dar peso a una frase que quiere ver repetida después.
Sobre los cuadernos, su versión es la de una campaña de dos años: iba a Stuttgart, recogía la remesa del proveedor y la traía en el regazo, en tren, un cuaderno cada vez. Sesenta cuadernos, ni un arañazo. Dice que encontró las tumbas de la tripulación con sus propias manos. Mañana, según él, la revista gana la historia del siglo, con doscientos periodistas, la televisión del mundo entero y él junto al redactor jefe. Pasado mañana, nadie se acuerda de otra revista.
Cuando la pregunta sugiere que inventó la historia de los diarios para vendérsela a la revista, Volker responde que encontró las tumbas con estas manos y que lo llaman estafador de feria después de treinta años en la casa. Extiende las palmas, con teatro, y es difícil saber si el Sabueso habla como quien cree o como quien actúa.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 145 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Lothar BrücknerComerciante de antigüedades militares de Stuttgart, proveedor de los cuadernos, 45 años
Ilse WendlandPaleógrafa que transcribe la letra gótica de los cuadernos, 38 años
