

Lothar Brückner
Comerciante de antigüedades militares de Stuttgart, proveedor de los cuadernos, 45 años
Lothar Brückner tiene 45 años y es comerciante de antigüedades militares en Stuttgart. Robusto, de rostro ancho y colorado, bigote castaño espeso y pelo canoso peinado hacia atrás con brillantina, es jovial y hablador, cuenta historias con acento del Este y se ríe de sus propios chistes antes de llegar al final. Huyó de la Alemania Oriental en los años 1950 y nunca perdió el acento.
Vende cascos, medallas, cartas de soldados, todo lo que la guerra dejó en los desvanes. Pinta paisajes en sus horas libres, para no volverse loco, y dice que nadie compra paisajes, pero las medallas salen todos los días. Vive en una casa adosada de suburbio, con una sala de papel pintado floreado, un sofá de cuero marrón, un tocadiscos con discos de opereta y un olor permanente a tabaco de pipa.
Viste una chaqueta de cuero marrón sobre una camisa estampada abierta en el pecho, con una cadena de oro al cuello y un anillo de sello en el meñique. Tiene las manos anchas y las uñas manchadas de pintura azul, que esconde a los clientes sin mucha convicción. Aprieta la mano con demasiada fuerza y abraza a quien acaba de conocer.
Conoció al reportero cuando entró en la tienda buscando cosas viejas, como todo coleccionista. Conversaron de guerra y de aviones, y un día le contó lo de los cuadernos. Los ojos del hombre brillaron como los de un niño en Navidad. Sobre el dinero, dice que sigue en la misma tiendecita de siempre, mientras los demás cambian de traje, y que prefiere guardar lo que gana en silencio, como los viejos de donde viene.
Cuando la pregunta sugiere que falsificó los cuadernos, Lothar responde con un «¿Yo, falsificar?» y avisa de que no dice nada más sin el abogado de Stuttgart. La risa que siempre antecede a sus frases no llega esta vez. ¿Susto de comerciante honesto tratado como estafador o risa que falta a quien ensaya la defensa?


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 145 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Volker AsmussenReportero estrella de la revista Kompass, que compró los cuadernos, 51 años
Ilse WendlandPaleógrafa que transcribe la letra gótica de los cuadernos, 38 años
