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El sótano con la colección de cronómetros antiguos en hileras
Dalton Reese

Dalton Reese

Juez y cronometrador de la mesa de meta, 58 años

Dalton Reese tiene 58 años y cronometracronometrador Persona que mide y anota los tiempos de los participantes en una prueba deportiva. el maratón de Boston desde hace treinta. Es juez y cronometrador de la mesa de llegada, bajo, barrigón, de rostro rojo de sol y bigote canoso espeso, y habla del reglamento como de una escritura sagrada. Gruñón y metódico, dice que vio gente desmayarse, vomitar y llorar en esa línea, y que nunca vio a nadie llegar como llegó la ganadora.

Vive en una casa de ladrillos en un suburbio al norte de Boston, con un patio pequeño y un sótano donde guarda cronómetros antiguos en hileras, cada uno con su lista de mantenimiento. En la pared del despacho, una colección de cintas de meta enmarcadas. Almuerza el mismo sándwich desde hace años y discute la vida con la radio de la cocina.

Lleva gorra blanca de la federación de atletismo, polo azul marino que enseguida se le empapa en las axilas, gafas de montura de metal y dos cronómetros colgados del cuello, con el portapapeles siempre bajo el brazo. Toquetea los cronómetros mientras piensa y habla mirando el reloj, no a la persona. Todos lo llaman señor Reese, incluso los mayores.

Sobre aquella tarde, su versión es la de quien mantuvo su puesto: puso la manta térmica sobre los hombros de la ganadora al cruzar la meta y siguió el resto de la escena de pie, junto a la mesa, con el cronómetro en la mano. Le parece un día demasiado extraño para olvidarlo, y repite que el cronómetro no miente, detective. La gente miente.

Cuando la pregunta sugiere que falsificó el tiempo de la ganadora, Dalton responde que son treinta años de federación y que nadie lo llama falsificador en su propia mesa. Aprieta los dos cronómetros contra el pecho, como quien protege a un animal, y queda por saber si es orgullo de juez o aviso de quien no quiere ver el reloj abierto.

Los dos cronómetros que lleva colgados del cuello
Los dos cronómetros que lleva colgados del cuello
La gorra blanca de la federación, siempre puesta
La gorra blanca de la federación, siempre puesta
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 143 de 200.

El caso

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