

Armand Delsol
Dueño y director general de Salaisons Delsol, 58 años
Armand Delsol tiene 58 años y dirige Salaisons Delsol desde que murió su padre, hace treinta años. Jovial y paternal, llama a todos por su nombre de pila y habla de la fábrica como otros hablan de una iglesia. Su padre hacía salchichas con sus propias manos, y él dice que hizo de eso una fábrica que da empleo a ochenta familias.
Vive en una casa familiar pegada a la fábrica, de piedra clara, con una sala de techo bajo, chimenea encendida de octubre a abril, un sillón de cuero agrietado y, sobre la repisa, un retrato de su padre con delantal, sonriendo. Los domingos cuelga embutidos a curar en el porche trasero y recibe a los vecinos con una botella abierta. Es el tipo de hombre que recuerda el nombre del hijo de todo el mundo.
Tiene la piel sonrosada, el rostro ancho y bien afeitado, el pelo canoso peinado hacia atrás con gomina y una papada que se agita cuando ríe. Viste camisa de vestir azul claro de mangas remangadas, chaleco de lana gris y un reloj de oro en la muñeca, y las manos gruesas todavía son de carnicero. La sonrisa es de vendedor, y funciona.
Sobre la empresa, su versión tiene tono de discurso: fueron treinta años de casa limpia, una línea pequeña y legal de carne de caballo para las carnicerías de la región, separada y con etiqueta propia, y nada de eso va a una lasaña. Quien recibe los camiones de carne congelada, cuenta, es el jefe de la cámara frigorífica, a las cuatro de la mañana. Buen hombre, dice, pero que firma la recepción sin leer una línea.
Cuando la pregunta sugiere que vendió caballo como si fuera buey, Armand recuerda los treinta años de casa limpia, pregunta si así se llama a un ladrón en su propia fábrica y avisa de que solo habla con el abogado de la empresa. La sonrisa de vendedor desaparece un segundo y vuelve: ¿dolor de dueño o cálculo de quien sabe vender?


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 142 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Solène BartheVeterinaria oficial del Estado destinada en la fábrica, 44 años
Nuno CarvalhoJefe de la cámara frigorífica, inmigrante portugués, 51 años
