Confessd
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La mesa de lectura junto a la ventana de la biblioteca de la aldea
Neville Thorne

Neville Thorne

Auxiliar de almacén, 24 años

Neville Thorne tiene 24 años y cuenta lentes en una fábrica que las hace por millares. Nació en Watford, hijo único de una costurera y de un empleado de correos que murió pronto, y creció en un apartamento silencioso donde el único ruido era la máquina de coser de su madre. Fue buen alumno en ciencias y malo en todo lo que dependiera de conversar. Llegó al almacén a principios de año, recomendado por una asistente social, y enseguida el jefe notó que era meticuloso hasta la obsesión.

Alquila un cuarto en una pensión de la aldea, con la casera que sirve la cena a las seis y prohíbe visitas después de las nueve. En las horas libres frecuenta la biblioteca municipal, donde se sienta siempre en la misma mesa de lectura, junto a la ventana, y lee hasta que cierran. No bebe, no fuma y no tiene amigos conocidos. Los sábados camina hasta la estación, mira pasar los trenes y vuelve. Su madre escribe todas las semanas, y él responde todas las semanas, con la misma letra pequeña e inclinada.

Tiene la piel muy pálida, el pelo negro liso y grasiento peinado hacia atrás, el rostro delgado con ojeras hondas y gafas redondas de montura oscura. Lleva la bata gris de almacenero sobre una camisa blanca abotonada hasta el cuello, incluso en el calor de la sala de existencias. Habla bajo, despacio, y elige cada palabra como quien pesa polvo en una balanza. Saluda a todos por su nombre, nunca olvida una fecha y mira a su interlocutor con una atención que incomoda más de lo que tranquiliza.

Sobre el trabajo, su versión es la de un auxiliar aplicado: cuenta lentes, tornillos y cajas, anota lo que entra y lo que sale y lo aprendió todo del jefe, un hombre muy paciente que le enseñó el oficio. Habla del fallecido con respeto sincero y cita detalles de sus rutinas que nadie más recuerda. Sobre la enfermedad que se extendió por la fábrica, dice que sigue las noticias de la aldea y que, como todos, no sabe de dónde vino.

Neville sabe que el muchacho nuevo, callado y metódico, que trabaja al lado del hombre que murió, es el primer nombre que alguien menciona cuando la conversación llega al asunto. Cuando el detective le pregunta qué sabe, la respuesta es preparada, amable, y la mirada no se desvía. Puede ser la timidez de quien siempre fue el último en ser elegido. Puede ser alguien que mide el efecto de cada frase antes de decirla. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las gafas redondas de montura oscura que limpia todo el día
Las gafas redondas de montura oscura que limpia todo el día
La bata gris de almacenero sobre la camisa blanca
La bata gris de almacenero sobre la camisa blanca
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 125 de 200.

El caso

Los otros sospechosos