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El apartamento de planta baja en Freiberg, con las latas de pintura en el patio
Jonas Brandt

Jonas Brandt

Dueño de la herrería que reformó las rejas, 36 años

Jonas Brandt tiene 36 años y es dueño de una pequeña herreríaherrería Taller donde se trabaja el hierro y otros metales para hacer rejas, puertas y piezas. de Sajonia, heredada de su padre, que aprendió el oficio con el abuelo. Nació en Freiberg, una ciudad de minas antiguas a una hora de Dresde, y empezó a lijar portones a los 14 años, en las vacaciones de verano. Hoy tiene tres empleados, una furgoneta blanca y una lista de clientes que incluye iglesias, ayuntamientos y, como él mismo dice, la mitad de los museos del estado.

Vive solo en un apartamento de planta baja en Freiberg, al fondo de un edificio de piedra gris, con una cocina que usa poco y un patio estrecho donde guarda latas de pintura antioxidante apiladas por color. En las noches de invierno restaura piezas de hierro forjado que nadie encargó: una barandilla de 1900, una bisagra de iglesia, un portoncito de jardín. Dice que el hierro viejo tiene más paciencia que la gente, y que por eso prefiere el hierro.

Tiene el pelo rubio oscuro rapado en los laterales, la barba corta siempre sin afeitar y ojos azules fríos que casi no parpadean. Usa una chaqueta de trabajo azul marino con bandas naranjas reflectantes, incluso fuera del horario, y las manos gruesas llevan cortes antiguos en los dedos, uno por cada trabajo difícil. En el taller usa una careta de soldar vieja, de visor oscuro, que fue de su padre y que se niega a cambiar. Habla bajo, con demasiada educación, como quien ya ensayó la frase, y tiene la costumbre de devolver una pregunta con otra.

Sobre el castillo, su versión es la de un proveedor: la herreríaherrería Taller donde se trabaja el hierro y otros metales para hacer rejas, puertas y piezas. hizo pintura y reparación de rejas allí este año, un trabajo igual a tantos otros, y él es un proveedor entre veinte. Dice que conoce la sala del tesoro como visitante, una sola vez, de niño, cuando fue con su madre, y que recuerda más la cola que las joyas. Para él, el estropicio tiene dirección: la cámara lo filmó todo y la policía tardó una eternidad en llegar. Con la calle a oscuras y las cámaras exteriores ciegas, nadie puede confirmar con certeza quién anduvo cerca de aquella ventana los días antes del robo.

Jonas sabe que, en un robo en el que cedió la reja, el herrero es el primer nombre de la lista. Cuando el detective lo acusa de frente, la educación se endurece: dice que arregla rejas, que el detective busca a un ladrón y elige al hombre que tiene sierra, y que la pereza de investigar tiene otro nombre. Puede ser el orgullo de un artesano tratado como sospechoso por su oficio. Puede ser alguien que tenía la respuesta lista antes de oír la pregunta. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las latas de pintura antioxidante apiladas por color
Las latas de pintura antioxidante apiladas por color
La careta de soldar vieja que fue de su padre
La careta de soldar vieja que fue de su padre
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 111 de 200.

El caso

Los otros sospechosos