

Nestor Guimarães
Gerente administrativo de la agencia, 53 años
Néstor Guimarães tiene 53 años y es, desde hace quince, el hombre que se ocupa de todo lo que no es creativo en la agencia: coches, cuentas, seguros, seguridad. Nació en Belo Horizonte, hijo de un bancario y de una dueña de pensión, estudió administración por la noche y entró en la agencia como auxiliar de oficina. Habla con la cordialidad de quien recibe visitas en casa, abre casi todas las frases con un fíjese bien y lleva los números en la punta de los dedos.
Vive con su mujer en un piso de tres dormitorios en Santana, en un edificio con portería de cortina de terciopelo, salón de muebles oscuros, un aparador de cristal con porcelana de visita y un despacho pequeño donde guarda libretas de pago, pólizas y recibos en carpetas de cartulina, cada una con una goma. Se levanta a las 7:00, lee el periódico por orden de cuadernillos y deja el reloj dorado siempre dos minutos adelantado. No le gustan las sorpresas y no le gusta el silencio.
Es alto y barrigón, de rostro fláccido y sudoroso, con el pelo canoso peinado hacia atrás con gomina y gafas bifocalesbifocales Lentes con dos zonas, una para ver de lejos y otra para ver de cerca. de montura dorada. Lleva traje marrón de tela brillante, corbata estampada y un reloj dorado holgado en la muñeca, que se ajusta siempre que la conversación se aprieta. Tiene en el bolsillo de la camisa una cajetilla de cigarrillos que más enseña que fuma. Es demasiado cordial, lleno de números, y sonríe con los labios cerrados.
Sobre la agencia, cuenta que se ocupa de los coches, las cuentas, el seguro y la seguridad, y que si desaparece un clip, es él quien responde. De la tarde, observa que Leonor desapareció de 16:00 a 18:15 y volvió en taxi, maquillada, con una blusa nueva, pidiendo que no se lo contara a Teodoro, pero dice que no acusa a nadie, solo cuenta. Informa que Teodoro tenía seguro contra secuestro, de una póliza de Londres que él mismo renueva, y que la aseguradora ya envió a un negociador.
Néstor sabe que el gerente que se ocupa de los coches y de la seguridad es de quien se pregunta cómo falló la seguridad. Cuando el detective dice que montó el falso retén, se ajusta el reloj dorado holgado en la muñeca y responde que son quince años de casa y que lo llaman bandido, y no habla más sin el abogado de la agencia. Orgullo de empleado antiguo, o demasiados números para que ninguno sea el suyo: el reloj holgado se desliza.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 200 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Gerson TavaresChofer de Teodoro Bastos, 46 años
Leonor SiqueiraSecretaria ejecutiva de Teodoro Bastos, 41 años
