

Nigel Fairweather
Jefe del turno de vigilantes, custodio de la llave de la puerta principal, 54 años
Nigel Fairweather tiene 54 años y treinta de ellos pasados de uniforme, primero en el ejército, luego en los portones de empresas de valores. Nació en Reading, hijo de un conductor de autobús y de una dependienta, entró en el ejército a los 18 y salió sargento, con una rodilla mala y una voz que no admite réplica. Desde hace once años es jefe del turno de vigilantes de Carrow, y el almacén, para él, es una extensión del cuartel.
Vive con su mujer en una casa adosada en HounslowHounslow Barrio del oeste de Londres, cerca del aeropuerto de Heathrow., de salón forrado de papel pintado floreado, jardín trasero tratado a regla y un cobertizo de herramientas donde cultiva tomates en macetas alineadas. Se levanta a las 4:30, se afeita con la radio puesta, lustra las botas en la cocina y llega al trabajo antes que cualquier subordinado. Dice que el retraso es solo una falta de respeto al reloj de los demás.
Es corpulento, de cuello grueso y rostro rojo surcado, con el pelo canoso cortado al estilo militar y un bigote recortado al milímetro. Viste uniforme gris de vigilante, con la corbata siempre en su sitio, y guarda en el cajón de la cocina la boina de sargento, que se saca de vez en cuando solo para comprobar que todavía le cabe. Habla formal, con la barbilla en alto, y cada frase termina como una orden cumplida.
Sobre el almacén, cuenta que los ladrones entraron por la puerta principal, con llave, y sin arañar la cerradura, como quien va a fichar. Dice que el último en llegar fue Dennis, que fichó a las 6:35, retrasado por primera vez en catorce meses, y que la puerta apenas se había cerrado cuando entraron los encapuchados. Sobre la combinación de la caja fuerte, sostiene que resistió cuanto pudo y solo habló cuando la cerilla encendida se acercó a su cara.
Nigel sabe que el jefe del turno, el único que guarda la combinación de la caja fuerte, es de quien se pregunta cómo alguien abrió lo que él cierra. Cuando el detective dice que entregó la combinación en bandeja, se endereza la corbata y responde que tiene treinta años de uniforme y todavía huele a gasolina. Humillación de viejo soldado, o uniforme usado para no mostrar el resto: la corbata erguida no lo dice.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 196 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Dennis LoftusVigilante del turno de mañana, 31 años
Maureen BellamyGerente administrativa del almacén, encargada del manifiesto y de la nómina, 46 años
