Confessd
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La habitación alquilada en el desván de la pensión de Sunningdale, con la ventana redonda
Ivy Trelawney

Ivy Trelawney

Secretaria y mecanógrafa de Leonora desde hace tres años, 29 años

Ivy Trelawney tiene 29 años y tres de ellos pasados como secretaria y mecanógrafa de Leonora Vesey. Nació en Truro, en Cornualles, hija de un tendero, vino a Londres a los 20 y trabajó en una oficina de seguros, donde pasaba a máquina pólizas sin leer ninguna. Fue Leonora quien la sacó de allí y le dio un lugar en la casa. Ivy dice que se lo debe todo y habla de eso con los ojos húmedos.

Vive en una habitación alquilada en el desván de una pensión de Sunningdale, bajo el tejado inclinado, con una cama de hierro, una mesita de costura, un lavabo con jarra de loza y una ventana redonda que da a los pinos. La casera, viuda de un pastor, trae té los viernes. Ivy guarda en una caja de galletas las cartas de Truro, que relee los domingos. Aprendió a hablar bajo para no molestar al suelo.

Es baja, delgada, de rostro pálido y pecoso, ojos claros asustados y pelo rojo corto en ondas. Viste un vestido de lana azul marino de cuello blanco, rebeca gris, medias gruesas y gafas de leer colgadas de una cadena. Lleva siempre en las manos un bloc de taquigrafía. Discreta, leal, habla bajo y se aferra a los detalles, como el color de la tinta o el día en que llegó el periódico.

Mecanografía las novelas de Leonora, responde a las cartas de los lectores y cuida de la niña de 7 años cuando la patrona escribe. Sobre las últimas semanas de ella, cuenta que dormía poco, olvidaba el nombre de las cosas y lloraba por su madre, que murió en abril. Pero escribía todos los días, y quien escribe todos los días, dice Ivy, no piensa en canteras. Cuando el detective insiste en que esconde algo, responde que no le esconde nada a la policía y pide que le hablen bien.

Puede ser la lealtad asustada de una muchacha sola, que perdió a la única persona en quien confiaba. Puede ser el susto de quien guarda una cosa que no sabe cómo contar. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las gafas de leer colgadas de una cadena
Las gafas de leer colgadas de una cadena
El bloc de taquigrafía que lleva en las manos
El bloc de taquigrafía que lleva en las manos
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 174 de 200.

El caso

Los otros sospechosos