

Irina Sokolova
Periodista de investigación, 41 años
Irina Sokolova tiene 41 años y escribe sobre lo que los gobiernos prefieren olvidar. Nació en San Petersburgo, hija de un ingeniero naval y de una profesora de literatura, y salió de Rusia a los 33 tras una serie de reportajes que le cerraron puertas a su paso. En Londres trabaja por cuenta propia, sin redacción, sin jefe y sin garantía de que el alquiler del mes siguiente esté pagado.
Vive en un apartamento de un dormitorio y sala en Camden, en el segundo piso de un edificio de ladrillo ennegrecido, con un escritorio de segunda mano bajo la ventana, pilas de papel en todas las superficies y un hervidor eléctrico que enciende treinta veces al día. En la pared, solo un mapa viejo de San Petersburgo y una fotografía de su madre. Se acuesta tarde, se levanta temprano, y siempre deja encendida la luz del pasillo por la noche.
Tiene el pelo castaño lacio recogido en un moño bajo, la piel clara y ojos grises cansados de quien lee demasiado. Viste un abrigo negro de lana sobre un jersey de cuello alto gris, haga el clima que haga, y se engancha un bolígrafo en la oreja para no buscarlo. Habla rápido, responde pregunta con pregunta y anota todo lo que dice su interlocutor, incluso cuando no está entrevistando a nadie.
Sobre el día del té, su versión es precisa: se encontró con Pavel en un restaurante a dos manzanas del hotel, a las 15:00, y él comió de todo, pidió postre y se quejó de la cuenta. Estaba estupendo, repite. Lo entrevistaba para un libro sobre sus años en el servicio secreto, y dice que tenía nombres, fechas y rabia suficientes para contarlo todo, lo cual nunca es una combinación saludable. Recuerda que cambiaba de mesa en los restaurantes y nunca se sentaba de espaldas a la puerta.
Cuando el detective le pregunta para quién trabaja, responde que para quien paga, como él, y cambia de tema. Puede ser la franqueza cortante de una periodista acostumbrada a oír preguntas peores. Puede ser la defensa de alguien que sabe más de lo que dice. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 103 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Anton BelovEmpresario de seguridad privada, 44 años
Tom BriggsCamarero del bar del hotel, 29 años
