

Mattias Veldkamp
Montador subcontratado de la transportista de arte que colgó la exposición, 31 años
Mattias Veldkamp tiene 31 años y vive de colgar cuadros que valen más de lo que él ganará jamás. Nació en Dordrecht, hijo de un estibador y de una cajera de supermercado, dejó la escuela técnica a los 18 y entró de ayudante en una transportista de arte, donde aprendió a embalar, cargar y montar sin dejar marca. Hoy es montador de confianza de la empresa y habla la jerga del depósito, rápido y con los ojos bajos.
Vive en un piso pequeño sobre un taller de bicicletas, cerca del puerto, y pasa la mayor parte de los días en el depósito de la transportista, entre cajones de madera apilados hasta el techo, rollos de plástico de burbujas, palés y un banco de herramientas donde cada broca tiene su lugar. En el descanso, toma café de termo con los compañeros y escucha la radio alta. Le gusta el olor a madera y a espuma, que le parece limpio.
Es delgado, de brazos largos, con la piel clara enrojecida en los pómulos, el pelo castaño rapado a los lados y tupé corto, y la barba rala sin afeitar. Lleva un pequeño pendiente de aro en la oreja izquierda, chaleco negro acolchado de la transportista sobre una sudadera gris y un taladro inalámbrico colgado del cinturón, la herramienta que más quiere. Es simpático y burlón y hace poco caso de los conservadores.
Sobre la exposición, cuenta que colgó ciento cincuenta obras en dos semanas, cada una en un gancho de seguridad con traba, y que después quedó de guardia, por si alguna se torcía. Del conservador dice que manda en todo y no carga nada, y que la víspera se quedó hasta tarde en el edificio, con la luz apagada, como comentó el personal de limpieza. Pregunta qué hacía allí dentro y si alguien se lo ha preguntado.
Mattias sabe que el montador que colgó cada lienzo es quien mejor sabe cómo se quita uno. Cuando el detective dice que dejó la puerta abierta y volvió de madrugada, hace girar el aro del pendiente con el dedo y responde que cuelga cuadros y no roba, y que solo habla ante el abogado de la transportista. Rebeldía de trabajador tratado como ladrón, o jerga cubriendo lo que sabe: el aro gira sin decir nada.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 197 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Femke OosterhuisOperadora de la central de monitoreo de la empresa de seguridad, 34 años
Jurgen BakelaarConservador adjunto responsable de la exposición, 58 años
