

Nicola Scarpati
Sobrecargo del vapor Aretusa, 46 años
Nicola Scarpati tiene 46 años y es sobrecargosobrecargo Oficial de un barco de pasajeros encargado de billetes, papeles de la carga, cuentas y atención a los viajeros. del vapor Aretusa. Nació en Pozzuoli, hijo de un pescador de pulpos, se embarcó de grumete a los 15 y subió de camarero a mayordomo, de mayordomo a sobrecargo. Son veinte años de compañía, doce en este vapor, y la camaradería de quien ha visto todo tipo de pasajero. Dice que sabe de memoria quién se marea, quién bebe y quién no paga.
Vive con su mujer y las dos hijas en un piso de tres habitaciones en el barrio de Santa Lucia, en Nápoles, con balcón al golfo, ropa tendida, un oratorio con una imagen de San Genaro y una cocina donde siempre hay una salsa al fuego. La mujer cocina, las niñas estudian, y él escucha las bocinas del puerto sin salir del sillón. Cuando está en tierra, duerme al son de la sirena de los vapores.
Es achaparrado, de rostro ancho y bronceado, bigote negro recortado y pelo canoso en las sienes peinado con brillantina. Lleva el uniforme azul marino de sobrecargosobrecargo Oficial de un barco de pasajeros encargado de billetes, papeles de la carga, cuentas y atención a los viajeros., con botones dorados, y la gorra con un ancla bordada. En la mano, un fajo de billetes sujeto con una goma. Afable, práctico, habla de los pasajeros como quien habla de carga, y siempre tiene un sello a mano, en el bolsillo, para cualquier ocasión.
Sobre la noche del sábado al domingo, cuenta que el mar estaba en calma y no pasó nada especial. Solo que a las 3:00, a la altura de Capri, el marinero de guardia vio a un señor de abrigo negro arrojar al mar, por la popapopa Parte trasera de una embarcación, opuesta a la proa., un bulto pesado atado con cordel. Era el pasajero del camarote 7, el profesor de Palermo. Sobre el muelle, recuerda a una muchacha de abrigo verde, sola, que a las 5:45 discutía con el guardia del portón de la tripulación para entrar. Nadie va al muelle a las 5:00, afirma, sin una cita. Cuando el detective exige saber adónde mandó al profesor, responde que a Nápoles, como decía el billete, y pide que le hablen bien.
Puede ser la franqueza de un marino de carrera, que se enorgullece de no haber perdido nunca un pasajero. Puede ser la práctica de quien aprendió que, a bordo, la mejor respuesta es la que ya estaba preparada. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 180 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Ornella VitielloAyudante del profesor en el instituto de física, 23 años
Calogero FazzariProfesor de matemáticas de la Universidad de Palermo, pasajero del camarote 7, 57 años
