

Calogero Fazzari
Profesor de matemáticas de la Universidad de Palermo, pasajero del camarote 7, 57 años
Calogero Fazzari tiene 57 años y es profesor de matemáticas de la Universidad de Palermo. Nació en Trapani, hijo de un salinero, estudió en Pisa con beca de un mecenas y volvió a Sicilia para enseñar, sin haber salido de ella nunca por más de un mes. Desde hace treinta años explica la sucesión de los números primos a generaciones de alumnos, y alega que aún no la ha entendido bien. Ceremonioso, pedante, cuenta números primos para calmarse y trata a todos de estimado señor.
Vive en una casa antigua de Palermo, frente a una iglesia de cúpula roja, con una biblioteca de seis mil volúmenes, un escritorio de nogal donde se apilan las hojas, un reloj de péndulo al que da cuerda cada noche y una ventana a un patio con naranjo. La criada deja sopa fría y una nota. La casa es tan silenciosa que oye el péndulo incluso dormido.
Es alto y encorvado, delgado, de rostro largo y barba blanca bien recortada. Lleva quevedos de montura dorada, traje negro de tres piezas raído, cuello alto almidonado y lleva el abrigo negro al brazo. Habla despacio, con la cortesía de otro siglo. Cuando se ofende, se ajusta los quevedos, y cuando se asusta, se ajusta el cuello.
Sobre el viaje, explica que iba a Nápoles para una conferencia en la Academia, el martes, a las 17:00. Eran treinta años de trabajo para una hora de charla. Sobre el muchacho de la litera de arriba del camarote 7, recuerda que era callado, se acostó de cara a la pared, con el sombrero en el gancho, y no dijo buenas noches. Preguntado si conocía al profesor Bellandi, responde que solo de nombre, y que por la mañana los reporteros le mostraron su retrato, y que dijo que el muchacho se parecía al profesor, porque todos querían que se pareciera. Ahora ya no jura nada. Cuando el detective exige que confiese lo que hizo en ese camarote, responde que durmió mal, nada más, y pide que modere el tono.
Puede ser la perplejidad de un viejo matemático que nunca estuvo tan cerca de un misterio sin solución. Puede ser el pedantismo de quien se esconde tras un número primo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 180 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Nicola ScarpatiSobrecargo del vapor Aretusa, 46 años
Ornella VitielloAyudante del profesor en el instituto de física, 23 años
