Confessd
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El piso casi vacío en Mayfair, con la mesa de juego y la estantería de botellas
Alastair Wrexham

Alastair Wrexham

Conde de Wrexham, marido separado de la condesa, 39 años

Alastair Wrexham tiene 39 años y es el conde de Wrexham. Nació en Oxfordshire, estudió en Eton, sirvió en la guardia y heredó el título a los 24, junto con una casa en BelgraviaBelgravia Barrio elegante y caro del centro de Londres, de grandes casas blancas y embajadas., una finca en Surrey y mucha deuda. Conoce por su nombre a cada camarero de Mayfair. Educado como un oficial, gélido cuando lo contrarían, cínico cuando lo acorralan, nunca levantó la voz en público. Dicen los conocidos que su padre le enseñó a no mostrar nunca miedo, y que eso le costó la infancia.

Se separó de la condesa en enero de 1973 y perdió la custodia de los tres hijos en junio. Se quedó con los fines de semana alternos. Desde entonces vive en un piso amplio y casi vacío en Mayfair, con un sofá de cuero, una mesa de juego, una estantería con botellas de whisky y retratos de antepasados que no ha encontrado dónde colgar. La ventana da a una plaza con plátanos. Dice que ya no duerme en ninguna casa.

Es muy alto, de hombros anchos, pelo castaño claro peinado hacia atrás, bigote recortado y ojos grises cansados. Viste traje oscuro de corte caro, hoy arrugado, corbata floja y barba de un día. Tiene la mano derecha vendada. Habla despacio, con la cortesía de quien aprendió que gritar es cosa de gente sin cuna, y ríe poco.

Sobre el matrimonio, resume: en enero de 1973 se acabó, y en junio un juez dio los tres hijos a una mujer que toma pastillas para dormir. El resto, el detective lo lee en los periódicos. Sobre la llave de la casa, dice que la tiene para recoger a los niños en sus fines de semana, como medio Londres, y que la vieja Eileen nunca devolvió la suya. Sobre el pasaje a nombre falso a Dieppe, explica que necesitaba mar y sosiego, lejos de los periódicos, y que el nombre falso es discreción de caballero. Cuando lo acusan de huir por culpa, dice que no admite nada y pide modales.

Puede ser la altivez herida de un padre a quien quitaron a los hijos y la reputación. Puede ser la frialdad de quien aprendió a mentir con elegancia. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El traje oscuro de corte caro, arrugado sobre la silla
El traje oscuro de corte caro, arrugado sobre la silla
La corbata floja que ya no aprieta
La corbata floja que ya no aprieta
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 176 de 200.

El caso

Los otros sospechosos