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La sala de seguridad en el sótano del Magazine Alvorada, con los monitores de los pasillos
Wanderley Assunção

Wanderley Assunção

Jefe de seguridad del empresario, exsargento de la policía militar, 41 años

Wanderley Assunção tiene 41 años y dirige la seguridad del empresario desde septiembre. Nació en Bauru, hijo de un ferroviario, entró en la Policía Militar a los 22 y salió sargento el año pasado tras dieciocho años de uniforme. Habla de protocolo y rutina, trata al detective como a un colega y se describe como un profesional que no improvisa y no admite que nadie improvise cerca de él.

Vive en un piso de dos dormitorios en la zona sur, en una calle de edificios iguales, con un sofá de escay, un televisor de tubo y una estantería con trofeos de tiro y de carreras populares. Se levanta a las cinco, hace abdominales, toma el café solo y llega al trabajo antes que todos. Los domingos almuerza con su hermana y juega al dominó con los compañeros de cuartel que aún ve.

Es alto y de hombros anchos, blanco, con postura militar, pelo negro cortado al rape, sienes canosas y un bigote recortado. Viste traje azul marino barato pero bien planchado, corbata estrecha y un reloj de pulsera de acero, y un radiotransmisor negro suele ir sujeto a la cintura. Habla en frases cortas, con voz firme, y usa el verbo justo para cada situación, como quien aprendió a redactar partes.

Sobre la casa, su versión es la de un jefe técnico: se ocupa de la seguridad de los almacenes Magazine Alvorada y de la casa de la familia, con rutina y protocolo. Dice que el chófer, endeudado, pidió seis meses de sueldo por adelantado el viernes y recibió un no bien alto. Sobre el taller de la furgoneta, contó que el ayudante dijo que la dueña desapareció el lunes por la mañana, y que fue ella quien pintó la cruz.

Wanderley sabe que el hombre que definía el camino del patrón es, en cualquier investigación, el primero que debe explicar una ruta que terminó en emboscada. Cuando el detective lo acusa de haber entregado al empresario, alza la barbilla, recuerda sus dieciocho años de uniforme y dice que solo responde con un abogado. Puede ser el orgullo de un exsargento tratado como reo por sus colegas. Puede ser alguien que se esconde tras el protocolo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El traje azul marino barato, siempre bien planchado
El traje azul marino barato, siempre bien planchado
Las estanterías de trofeos de tiro y de carreras populares
Las estanterías de trofeos de tiro y de carreras populares
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 169 de 200.

El caso

Los otros sospechosos