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El estudio en San José, con los helechos y la ventana tapada
Tessa Moraes

Tessa Moraes

Técnica del turno de noche del laboratorio, 27 años

Tessa Moraes tiene 27 años y procesa muestras en el turno de noche del laboratorio de Aurevia, de las 18:00 a las 6:00, con otros dos compañeros. Nació en San José, hija de una limpiadora y de un camionero que llegaron de Goiânia en los años 90, y creció hablando portugués en casa e inglés en la calle. Fue la primera de la familia en terminar la universidad, en biología, y pagó la última cuota del préstamo estudiantil el mes en que empezó en la empresa.

Vive en un estudio estrecho en San José, cerca de la casa de sus padres, con un colchón sobre una tarima de madera, tres helechos que riega de más y una pila de libros de bolsillo que nunca se acaba. Duerme de día con la ventana tapada por una manta y despierta al atardecer, como el resto del turno. Dice que perdió el sol, pero ganó el silencio. Le escribe a su madre todas las mañanas al llegar a casa, solo para avisar que llegó.

Tiene el pelo castaño rizado recogido en un moño alto con un bolígrafo atravesado, piel morena clara, ojos castaños grandes que parecen siempre asustados y uñas mordidas hasta el límite. Lleva una sudadera gris bajo la bata blanca, porque el laboratorio es frío de madrugada. Habla rápido, atropella las frases y se arrepiente de la mitad, retrocediendo con un perdón, no era eso lo que quería decir.

Sobre el trabajo, su versión es sencilla: café frío, máquinas zumbando y mil tubitos con nombres de gente, y no se piensa mucho, se procesa. La formó el doctor Marsh en la primera semana y firmó un acuerdo de confidencialidad de doce páginas, que cita siempre que alguien pregunta algo sobre el aparato. Pregunte a ingeniería, repite, y cambia de tema antes de terminar la frase.

Tessa sabe que la técnica siempre es la primera a quien se culpa cuando una muestra sale mal. Cuando el detective pregunta si fue ella quien adulteró un análisis, se ofende de verdad y dice que procesa lo que le mandan, como se lo mandan. Puede ser el miedo de una empleada de base que no decide nada. Puede ser alguien que habla deprisa para que la siguiente pregunta no llegue. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La sudadera gris que lleva bajo la bata
La sudadera gris que lleva bajo la bata
El bolígrafo que se atraviesa en el moño
El bolígrafo que se atraviesa en el moño
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 137 de 200.

El caso

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