

Vivienne Strand
Fundadora y presidenta de Aurevia, 33 años
Vivienne Strand tiene 33 años y fundó Aurevia a los 24, tras abandonar a la mitad un doctorado en ingeniería biomédica en Stanford. Nació en Menlo Park, hija de un agente inmobiliario y de una pianista que dejó los escenarios, y aprendió pronto que una sala entera se da la vuelta con la voz adecuada. Habla de visión y misión con la misma calma con que otros hablan del tiempo, y guarda una lista de frases que repite en todas las entrevistas.
Vive en un apartamento luminoso y casi vacío en Palo Alto, con suelo de madera clara, una única orquídea en la ventana, una cinta de correr con tablero de mesa donde atiende las llamadas y ningún cuadro en la pared. Toma jugo verde por la mañana, duerme poco y dice que el sueño es una idea sobrevalorada. Nadie de la empresa ha sido invitado a entrar allí, ni siquiera los directores. Ella lo llama enfoque, y quienes trabajan con ella, distancia.
Tiene el pelo rubio liso recogido en una coleta baja impecable, piel muy clara y ojos azules fijos que casi no parpadean. Viste siempre un blazer azul marino de corte recto sobre una blusa de seda blanca, sin joyas, y se mantiene de pie con la postura erguida de quien acaba de subir a un escenario. Es carismática, habla despacio y sonríe cuando la contrarían, y es en esa sonrisa, más que en cualquier palabra, donde los interlocutores notan que la conversación cambió.
Sobre el aparato, su versión es la de siempre: el Prisma devuelve a cada persona el control de su propia salud, una gota, doscientas respuestas, en la farmacia de la esquina. El mundo todavía no está listo, pero lo estará. Habla con orgullo de los inversores que creyeron en ella y evita las preguntas sobre cifras, que responde con otra pregunta sobre el futuro. Cuando alguien levanta la voz, le pide que se siente.
Vivienne sabe que su nombre está en el edificio, en los carteles y en las portadas de revistas, y que la empresa y su imagen son la misma cosa. Cuando el detective la acusa de engañar a los inversores, la sonrisa se mantiene, pero ella da la conversación por terminada y cede la palabra al abogado de Aurevia. Puede ser la prudencia de una ejecutiva bien asesorada. Puede ser alguien que sabe exactamente hasta dónde puede llegar una conversación. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 137 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Wendell MarshDirector del laboratorio de Aurevia, 54 años
Tessa MoraesTécnica del turno de noche del laboratorio, 27 años
