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El cuarto alquilado en Walton, con el recorte del cantante en la pared
Gordon Parrish

Gordon Parrish

Excobrador de seguros, 22 años

Gordon Parrish tiene 22 años y ya ha trabajado en tres lugares distintos, dos de ellos en Liverpool. Nació en el barrio obrero de Everton, hijo de un estibador del puerto y de una costurera, y fue el primero de la familia en terminar el instituto. A los 18 consiguió un puesto de cobrador en una firma de seguros, gracias a un vecino influyente, y pensó que la vida por fin se había enderezado.

Vive en un cuarto alquilado en el piso de arriba de una casa adosada en Walton, con la casera que le cocina los domingos y se queja del olor a brillantina en las sábanas. Sobre la cama colgó un recorte de revista con el retrato de un cantante estadounidense. Gasta el dinero que tiene en trajes, en zapatos lustrados y en cenas que no puede pagar. Dice que la apariencia es la mitad del negocio.

Es un muchacho de rostro fino bien afeitado, pelo castaño peinado hacia atrás con brillantina y un bigote demasiado fino para su edad. Viste un abrigo gris oscuro de lana sobre un traje de raya diplomática, corbata burdeos, y lleva siempre un cigarrillo apagado entre los dedos, que nunca enciende en casa de nadie. Encantador, parlanchín, sonríe demasiado y trata al detective como a un cliente al que hay que convencer.

Sobre su pasado profesional, su versión es la de un hombre práctico: fue cobrador, compañero de Arthur durante cuatro años, y dejó la firma por voluntad propia para trabajar en la tienda de telas de su futuro suegro. Los seguros, dice, son un negocio triste. La noche del martes recorría la ciudad en coche, visitando a clientes de la tienda, porque el martes es día de entrega y nadie anota la hora de un muchacho que entrega tela.

Gordon habla de Arthur con el respeto de un compañero y de Edith con la ternura de quien frecuentó la casa de los dos. Puede ser la lealtad de un joven que perdió a un matrimonio conocido. Puede ser la elocuencia de alguien que aprendió pronto a convencer con la sonrisa. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

El abrigo gris oscuro de lana sobre el traje de raya diplomática
El abrigo gris oscuro de lana sobre el traje de raya diplomática
La lata de brillantina que nunca olvida
La lata de brillantina que nunca olvida
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 108 de 200.

El caso

Los otros sospechosos